KIMBERLEY, Sudáfrica (AP). Se han sentido como en casa y quieren agradecerlo.
"Teníamos una obligación moral", dijo el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Sebastián Bauzá. "Kimberley fue el complejo celeste, fue nuestra casa".
Técnicos uruguayos se desplazarán a esa localidad en el centro de Sudáfrica para poner en marcha un programa de entrenamiento que permita a Kimberley contar con un equipo en la élite del fútbol sudafricano en el plazo de cinco o seis años.
La Asociación uruguaya y las autoridades locales quieren que este convenio sea sólo el comienzo de una relación más fructífera entre los dos países, más allá del deporte.
"Estamos muy felices y orgullosos", señaló Hazel Jenkins, primera ministra de la región de Northern Cape, cuya capital es Kimberley. "Esperamos que esta relación que acabamos de empezar siga adelante".
Conocida por un pasado vinculado a las minas de diamante, Kimberley es un apacible municipio de apenas 200.000 habitantes. La ciudad se ha volcado con el equipo sudamericano y las banderas uruguayas inundan todos los rincones.
Kimberley se postuló como sede mundialista, pero no resultó elegida. Sin embargo, Uruguay ha encontrado en esta ciudad alejada de la fiebre del torneo todo lo que necesitaba. Tranquilidad, buenas instalaciones deportivas y el cariño de la gente.
Uruguay disputará el viernes los cuartos de final frente a Ghana en el estadio Soccer City de Johannesburgo. Pase lo que pase, el equipo de Oscar W. Tabárez no regresará a Kimberley.
Además del acuerdo, y como prueba de agradecimiento, la selección permitirá a los aficionados locales asistir a uno de los últimos entrenamientos a modo de despedida.
"Esperamos apoyar a Uruguay en los próximos partidos. Ha sido excelente tenerlos aquí y su compartamiento ha sido fantástico", añadió Jenkins. "Esta es la casa de Uruguay".
FUENTE: Agencia AP




