Tres de los cuatro elementos esenciales de la naturaleza listados por filósofos griegos simbolizaron este jueves el avance de los latinoamericanos en los Juegos Panamericanos de Lima-2019.
- Abrir el agua -
Juan Manuel Celaya picó, se abrazó las piernas y giró, giró y giró hasta clavarse en el agua en Lima. El mexicano salpicó el medallero con un salto de oro desde el trampolín de un metro para el país que marcha segundo en el medallero general.
"Me siento tranquilo y seguro de mí mismo", dijo este jueves antes de su victoria.
Venía en una buena racha: días antes había ganado un bronce junto a su compañero Yael Castillo en el Campeonato Mundial de natación de Gwangju (Corea del Sur), que les aseguró una plaza en los Juegos Olímpicos de Tokio-2012.
El joven de 20 años divide sus días entre ensayos de saltos y clases de ingeniería civil en la Universidad de Louisiana, en Estados Unidos, donde estudia con una beca.
"Tienes que cumplir primero en la escuela y después en los clavados". La madre de Celaya, vigilante de sus calificaciones, se lo repitió desde chico.
Celaya volverá con al menos un oro a las clases de verano con las que compensará su ausencia.
- La pelota que zumba en el aire -
En Argentina, la pelota de cuero suele rodar por el césped. En Lima, los albicelestes la hicieron zumbar en el aire y obtuvieron la medalla dorada en el sóftbol de los Juegos Panamericanos.
Alrededor de un mes antes se habían consagrado campeones del mundo en República Checa.
En estos Juegos Panamericanos, la escuadra argentina barrió con cuanto oponente se le cruzó en el camino al oro. México, Venezuela, Cuba, Perú y, este jueves en la final, Estados Unidos.
¿La clave? Descartado el fanatismo nacional, bastó para formar esta generación dorada una ciudad del litoral argentino donde se respira sóftbol. Paraná, a orillas del río homólogo cuyo cauce sube hasta Paraguay, es hogar de la mayoría de los jugadores del seleccionado campeón.
"Del amor al juego, del compañerismo, de caerse y levantarse, de dar siempre un poquito más, de marcar el camino para los que vienen (...) ¡Salud campeones!", dice el mensaje publicado tras la premiación en la cuenta del grupo en Instagram.
A diferencia de otros que quedaron detrás, estos argentinos anónimos para la mayoría de sus compatriotas no reciben más que una beca. Nada que les permita dedicación exclusiva, claro.
Alan Peker, el goleador de 20 años y único nacido en otra localidad de la provincia de Entre Ríos, complementa ese ingreso con trabajos de pintura y albañilería.
Este puñado de "locos", y unos cuantos más que crearon un clima hogareño en las tribunas en Villa María del Triunfo, le dieron al país una muestra más de que sus exponentes deportivos no solo saben patean. También saben batear.
- Control del fuego -
A mano alzada, con el arma en la diestra, los nervios por la clasificación olímpica podían jugarle una mala pasada. Pero los estallidos alcanzaron cuatro dianas en el blanco a 25 metros y le aseguraron al cubano Jorge Álvarez Llanez la medalla dorada en Lima-2019.
El nacido en Cotorro, municipio de La Habana, fue primero en la prueba de pistola rápida en el polígono de la base aérea de Las Palmas, en el sur de la capital peruana.
A Álvarez Llanez, de 30 años, nunca le asustaron los estruendos. De chico empezó a enfocar objetivos, familiarizado por el trabajo de su madre en un campo de tiro. A los 12 años, ya empezó a disparar con ojo de pirata en una academia en su ciudad natal y antes de la mayoría de edad ingresó al equipo nacional.
Obsesionado por la exactitud, estudió ingeniería informática, y obtuvo ese título en la Universidad Tecnológica de La Habana en 2016. En esa etapa, recuerda, las cosas se pusieron difíciles, pero hoy lo potencia.
La ingeniería ayuda al cubano en el "análisis, la metodología y el razonamiento". Hasta ahora, esa búsqueda matemática de constantes le había devuelto un sexto puesto en los Juegos Panamericanos de Toronto-2015 y en su máxima proeza, una tercera posición en la Copa del Mundo en Múnich en 2018.
"Este es un deporte de detalles. Un pequeño error a ese nivel no se perdona", había dicho. Este jueves, no hubo nada que perdonar.
FUENTE: AFP




