MEXICO (AP) — Elisabeth Garrido pone un fardo de heno sobre otro hasta que erige algo con la forma de un caballo, le coloca las riendas e inicia una cabalgata imaginaria, azuzando al animal con una fusta.
"(Los fardos) Son pesados, pero para montar un caballo hay que tener fuerza", comentó Garrido, quien apela a los fardos porque no tiene un caballo de madera para los entrenamientos.
Garrido, de 27 años, es una de apenas dos aprendices de jóckey que tratan de ingresar a una actividad dominada históricamente por los hombres en México, donde ninguna mujer participa en una carrera profesional desde el 2005.
FUENTE: SEAN HAVEY (Associated Press)




