LIMA (AP) — Colombia llegó a los Juegos Panamericanos con la misión de mantener la hegemonía que ejerció en el levantamiento de pesas hace cuatro años en Toronto. Hasta ahora, va con buen paso para conseguirlo.
Rivas terminó con un acumulado de 385 kilogramos para vencer al canadiense Robert Santavy, quien consiguió la plata con 384 kilogramos, mientras que el venezolano Keydomar Vallenilla terminó con 374 y se quedó con el bronce.
Con 21 años recién cumplidos, Rivas está en sus primeros Juegos Panamericanos. Se dio el lujo de no realizar su último intento porque Santavy erró en su último levantamiento y le garantizó la medalla de oro.
Las dos preseas doradas se unen a las de Francisco Mosquera en 61 kilogramos, Brayan Rodallegas en 81 y María Lobón, quien se proclamó campeona continental en la división de 59 kilos.
Con ese metal, Colombia aún suspira por emular lo que hizo hace cuatro años en Toronto, donde los pesistas cafeteros se llevaron un cuantioso botín de ocho preseas de oro y 13 totales.
Y aunque Rivas dominó, su actuación no se comparó a la de Pérez, quien bateó de 3-3, con un jonrón, como aquel que bateó en su niñez y que fue tan largo que le llevó al deporte en que ha terminado por sobresalir.
Pérez se coronó en la división de los 64 kilogramos tras alzar 105 kilos en arranque, 130 en envión y acumuló 235, todas marcas panamericanas, para superar a la estadounidense Mathlynn Sasser, que con 230 se quedó con la plata. El bronce fue para la ecuatoriana Angie Palacios, con 228.
Se trata de su tercera medalla de oro en Juegos Panamericanos, luego de las que logró en Guadalajara 2011 y Toronto 2015.
“Fue una dura lucha pero al final lo gocé y me regocijé, por eso estoy muy feliz, saqué toda mi veteranía y la casta de león que llevo dentro”, dijo Pérez.
Competitiva y fuerte desde temprana edad, Pérez jugó al béisbol. En una ocasión, según ha contado a medios de su país, bateó la pelota con tal fuerza que la sacó de la escuela, y un entrenador le dijo que con esa fuerza podría dedicarse a las pesas.
En ese momento se sembró una semilla, que germinó en la adolescencia de Pérez. Luego llegó un hecho feliz; toparse con Oswaldo Pinilla, considerado el máximo responsable del éxito cafetero en las pesas durante los últimos años.
Luego de ganar su presea, Pérez abrazó a su entrenador.
“Le pedí que viniera porque él ha sido parte de este proyecto y de mi proceso, además siempre ha sido leal conmigo en las buenas y en las malas y se merece esta medalla”, dijo la veterana de 32 años, quien aún sueña con representar a su país en los Juegos Olímpicos de Tokio. “Hace tiempo no hacías los pesos que hice hoy pero eso no es cuando quiera sino cuando pueda, ahora viene el Mundial y me siento capacitada para seguir dando la lucha en Tokio 2020”.
“Quería la medalla para mi país, tenía ese compromiso porque sabía que era la favorita y les pude cumplir”, subrayó Pérez.
FUENTE: CARLOS RODRÍGUEZ



