"No debería tener que sufrir ese tipo de insultos", se defendió Sun Yang, objeto de protestas en el podio de los Mundiales de natación de Gwangju, a causa de las sospechas de dopaje que le rodean.
"No sirve de nada responderles, no tiene la menor importancia para mí. La FINA (Federación Internacional de Natación) estableció claramente que yo no había cometido ninguna violación (al reglamento) antidopaje", insistió.
La presencia de Sun en los Mundiales-2019 irrita a muchos nadadores, ya que el astro chino está en el centro de un rocambolesco control antidopaje que se remonta al pasado mes de septiembre, en el que habría roto con un martillo una muestra de sangre, aunque no fue sancionado por la FINA por defecto de forma.
Por otro lado, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) recurrió la decisión de la FINA y el nadador chino será escuchado por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en septiembre.
Ya suspendido tres meses por dopaje en 2014, se expone a una suspensión de por vida por reincidencia.
El domingo, durante la ceremonia protocolaria de los 400 m, y después el martes en la de los 200 m, dos pruebas ganadas por Sun (22 años), el australiano Mack Horton, y después el británico Duncan Scott (22 años) manifestaron su rechazo al nadador chino, rodeado de sospechas de dopaje.
El primero se negó a subir al podio y el segundo declinó darle la mano. Ninguno de los dos quiso posar para la foto para el recuerdo en el podio.
"Lo que hago es proteger los derechos de todos los deportistas", afirmó Sun.
"Imaginen que unos controladores sin los documentos adecuados van a su casa para recoger sangre y orina. Si hicieran un falso informe no tendría ninguna posibilidad de argumentar", indicó.
FUENTE: AFP



