Pero el nombre propio de la jornada fue el de Xavi. Recibido por su estadio con un espectacular mosaico de una fotografía suya con el 6 en la espalda, deja a sus 35 años el club en el que ingresó con 11, con un bagaje de 23 títulos, que podrían ser 25 si su equipo gana la Liga de Campeones y la Copa del Rey.
En el minuto 84 un emocionado Xavi, con lágrimas en los ojos, dejó su sitio a Andrés Iniesta, su inseparable compañero en la época dorada del equipo azulgrana y de la selección española. Los casi 100.000 espectadores del Camp Nou se pusieron en pie y aplaudieron al gran capitán.
Tras el duelo Xavi recogió el trofeo de la Liga, certificada tras la victoria 1-0 en la pasada jornada en terreno del Atlético de Madrid, de manos del presidente de la Federación Española de Fútbol Ángel María Villar.
Luego llegó la fiesta. Los jugadores y el cuerpo técnico dieron con la Copa la vuelta de honor al Camp Nou, que permaneció lleno después del encuentro para ovacionar a su equipo.
Ahora el Barcelona afronta el reto de lograr el triplete. El próximo sábado disputa la final de la Copa del Rey ante el Athletic en el Camp Nou y el 6 de junio juega en Berlín por la Champions ante la Juventus.
FUENTE: AFP