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Boxeo Boxeo -  16 de octubre de 2010 - 18:00

Conozcan al nuevo Mike Tyson, muy diferente al anterior

LAS VEGAS (AP). Un pequeño niño rubio jugaba en la pierna izquierda de Mike Tyson, mientras su hermano, un bebé también rubio, ocupaba la otra, en una imagen hace tiempo insospechada.

El otrora hombre más temido del planeta, que una vez amenazó con comer niños, ahora estaba jugando con dos.

"Yo y estas cosas de bebés", dijo Tyson mientras esperaba pacientemente que el padre de los niños les tomara una fotografí­a con su teléfono celular. "¿Puedes creerlo? ¿Yo, haciendo estas cosas?"

Pues, no. Desafortunadamente, fueron pocos los momentos tiernos con niños que atestigüé en los años que pasé cubriendo el ascenso meteórico y el derrumbe del boxeador más feroz con el que el mundo haya estado tan encaprichado.

Sí­ vi muchos otros momentos, algunos fascinantes y otros simplemente repugnantes. Presenciar mientras Tyson trataba de romper brazos, morder orejas y derribar a tipos no siempre fue apto para los débiles, incluso si uno estuviera lejos del cuadrilátero.

Era brutal como peleador. Era incluso peor como hombre.

"Yo estaba intoxicado conmigo mismo", admitió Tyson. "No sabí­a lo vací­o que estaba cuando era campeón".

No ha sido campeón desde hace 14 años, y no ha boxeado de verdad durante cinco. No habrá regreso al cuadrilátero, me aseguró el otro dí­a, aunque sus admiradores siguen creyendo que el Tyson de hoy podrí­a ser el Tyson de hace 20 años.

El, más que nadie, lo sabe mejor. Lo ha sabido por más tiempo del que uno pudiera imaginar, pero el dinero seguí­a llegando y él seguí­a peleando aun cuando lo hací­a con desgano.

Hasta eso era mejor que su segunda vida como el otrora Mike Tyson. Siendo un espectáculo monstruoso cuando boxeaba, se volvió incluso más aberrante como un drogadicto en bancarrota que engordó hasta pesar 159 kilos (351 libras) y parecí­a encaminarse a la cárcel o a un féretro extra grande.

Pero ha dejado las drogas, y perdido mucho peso. No ha puesto un pie en un club de nudistas en dos años.

Y además, increí­blemente, se encuentra en medio del regreso más inesperado de todos.

Conozcan al nuevo Mike Tyson. Animador, actor, bailarí­n y, sí­, un extraordinario comediante.

Vea su nuevo video. Contrate a Tyson para su próximo acontecimiento.

"Me tomé demasiado en serio en aquel entonces, pero ahora soy un gran payaso", dijo Tyson. "Soy bueno para eso".

Lo mismo le pasa a muchas otras personas, quienes están descubriendo un lado de Tyson que hubiera sido inimaginable en los dí­as que golpeaba a personas para vivir. Lo vieron robarse la escena en una pelí­cula exitosa, "The Hangover", y lo vieron bailar con Wayne Brady en una nueva y cómica versión en video del clásico "Every Little Step" de Bobby Brown.

¿Está Tyson rehabilitado? Nadie sabe, pero parece que está en paz consigo mismo después de largos años tortuosos en los que trataba de averiguar por qué todo mundo querí­a estar cerca de él y por qué casi todos querí­an un pedazo de él.

"Desde el dí­a en que nací­ y hasta hace 18 meses, fui un tipo duro y loco", dijo Tyson. "Tuve una aventura interesante, pero no estoy amargado. Estoy muy agradecido con la vida y como ahora es".

Nuestra conversación estaba por terminar, y ya era tiempo para que Tyson se fuera a trabajar. Este dí­a se presentarí­a con dos empresarios chinos que le pagan buen dinero para ir a China en diciembre a fin de promover el boxeo allá.

Primero fue una fotografí­a con los niños, que parecí­an disfrutar en su regazo. La imagen fue finalmente captada y la madre de los niños se les acercó con unas cuantas palabras amables.

"Ven, no es tan rudo después de todo", dijo la mujer.

Ya no lo es. El nuevo Iron Mike no estuvo ni siquiera tentado de darle un mordisco a sus hijos.

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Tim Dahlberg es un columnista de deportes de The Associated Press. Pueden escribirle a tdahlberg@ap.org

FUENTE: Agencia AP

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