Mariana Miller quiere llegar a la selección de voleibol de Brasil y Matheus Maciel a la de básquetbol. Un primer paso a su sueño lo dieron al destacar en los juegos estudiantiles del país, que ya sirvieron de trampolín para otros atletas.
Algunos de estos chicos nunca había viajado en avión, o visitado la playa, o incluso usado una escalera mecánica. Cosas que parecen tan cotidianas pero que no están al alcance de todos en este gigantesco país.
"No es solo un evento, es un movimiento que involucra a más de 40.000 escuelas en procesos clasificatorios que comienzan a principios de año. Nuestro objetivo es tener cada vez más niños haciendo deporte", explicó a la AFP el exseleccionado de balonmano Edgar Hubner, director de estos Juegos Escolares de la Juventud, organizados por el Comité Olímpico Brasileño (COB) desde 2005.
En este evento se revelaron atletas de alto rendimiento como las judocas Sarah Menezes, oro en Londres-2012, y Mayra Aguiar, campeona del mundo, además de Deborah Hannan, campeona mundial de balonmano. Las atletas Rosangela Santos y Ana Claudia Lemos, el nadador Leonardo de Dues y el basquetbolista Raulzinho también participaron de esta olimpiada escolar.
Y Miller y Maciel quieren ampliar en esa lista.
- Talento y temperamento -
Miller, de 13 años, es la capitana de su escuela en Fortaleza. Y al representar a la ciudad anfitriona, contó con una hinchada de orgullosos padres, amigos y vecinos que llenaron la pequeña tribuna y con trompetas y tambores sazonaron el ambiente.
En la cancha se mostró muy sólida: se planta bien, pelea cada pelota y remata con una fuerza brutal. Pero además es una líder, alentando a sus compañeras con arengas y sudando cada punto como si fuera decisivo.
"Mi sueño es profesional, me voy a esforzar para alcanzarlo", dijo a la AFP la joven jugadora de 13 años, que entrena una hora y media, cuatro veces por semana.
Antes de comenzar el juego, saludó con emoción a la medallista olímpica Hélia 'Fofao' Pinto, embajadora de los Juegos escolares, que la vio jugar y le dio algunos consejos.
"Es una buena jugadora pero tiene un temperamento muy fuerte, que puede perjudicar su juego, ya le dije: 'tienes que estar más tranquila', pero es algo que se puede trabajar", explicó Fofao, oro con la selección de voleibol en Pekín-2008 y bronce en Atlanta-1996 y Sídney-2000.
Estos Juegos pusieron a Miller en el radar: es candidata a formar parte de una selección de 40 jugadores que irá a una clínica de la federación brasileña en Saquarema (Rio de Janeiro, sudeste).
Aún niña para jugar en Rio-2016, Miller espera ver desde la tribuna del Maracanazinho a la selección revalidar su oro en casa, pensando que algún día será ella la que suba al podio.
- A la NBA -
Maciel tiene 14 años y mide 2,04 m. No le es extraño ver a todos hacia abajo.
Su objetivo es llegar a la NBA y jugar también por la selección brasileña. "Yo quiero hacer carrera y tengo el foco", lanzó decidido este chico fanático de los Oklahoma City Thunder y sobre todo de Kevin Durant.
"Trato de hacer todo como él, lo imito", dijo a la AFP el pívot que estudia con una beca en una escuela privada de Sao Paulo.
Los rivales tuvieron muchos problemas para marcar a este muchacho de cabello peinado con gel y que aún puede crecer más. "No es sólo la altura, es talentoso, sabe moverse, juega en equipo, tiene mucho futuro", aseguró su entrenador, Márcio Pereira Izidro.
En los aros también destacó Kamilla Soares, de 13 años y 1,97 m (la más alta del torneo), que estudiará ahora en Portugal con una beca de básquet, un gigantesco paso hacia su principal objetivo, que es el mismo de Maciel.
"Mi altura me va a ayudar mucho para llegar a la selección brasileña y quien sabe a la WNBA", dijo.
Ambos también pueden participar además de una clínica de la federación de básquetbol con 24 jugadores.
Talento fue lo que sobró en estos Juegos de Fortaleza. Otro ejemplo es Maria Sumida (14), que terminó con siete oros de natación entre pruebas individuales y relevos.
Y todos quieren jugar por Brasil, que el año próximo quiere quedar en el top 10 del medallero de "sus" Juegos y nunca más salir de allí.
FUENTE: AFP