El nuevo proyecto de Xabi Alonso el próximo curso en el Chelsea empezará fuera de la competición europea, derrotado en la última jornada por 2-1 por el Sunderland, clasificado para los torneos continentales después de medio siglo, en este la Liga Europa, tras un triunfo merecido contra un rival decepcionante, que necesita un giro inmediato.
La deriva del equipo ‘blue’, hace menos de un año campeón del Mundial de Clubes de Estados Unidos, es expresiva. Sólo ha ganado uno de sus últimos nueve encuentros en la competición liguera, empezaba la jornada en puesto de Liga Conferencia y ni aun así fue capaz de crear una sola ocasión en todo el primer tiempo, propiedad absoluta local.
El Chelsea en crisis
La mejor noticia era sólo un 1-0 en contra. El remate de Hume con la derecha, de primeras, cuando el balón cayó en el área tras una segunda jugada después de un saque en largo del portero Roefs -puro fútbol directo-, marcó la diferencia en el primer acto a favor del Sunderland, pero no sólo fue eso. Fue interés, ambición, fútbol, insistencia…
El partido del Chelsea hasta entonces fue decepcionante. Cuando el Sunderland anotó el afortunado segundo gol en el minuto 50 (el remate de Brobbey fue horrible, pero se encontró en su camino el pie de Malo Gusto, con un gol en propia puerta), el equipo visitante apenas había probado a Roefs, el portero local, ya con un 2-0 en el marcador.
Pero, de repente, el conjunto londinense redujo la diferencia. Lo hizo Cole Palmer, con un tiro desde fuera del área al que no alcanzó el guardameta, para anotar el 2-1. Para dar vida al Chelsea. También para reivindicarse después de su ausencia de la selección inglesa para el próximo Mundial. Todavía quedaba un mundo por competir, más de media hora.