A medio gas, entre las rotaciones, con la final de la Copa Intercontinental contra el Flamengo ya a la vista el miércoles, el París Saint-Germain (PSG) solventó 3-2 este sábado su duelo contra el último de la tabla en la Ligue 1, el Metz, sin exigirse demasiado, pero entre vaivenes y con sufrimiento, para presionar al Lens, que debe ganar este domingo para retener el liderato.
Este sábado era el último de la tabla, el Metz, tan sólo tres victorias en las primeras 15 jornadas precedentes. Tardó media hora el PSG en romper el partido, con el 1-0 de Gonçalo Ramos. Fue más allá en el 38 con el 0-2 de Ndjantou, que se lanzó al suelo para remachar el segundo tanto, pero reincidió como tantas otras veces: en el 42 concedió el 1-2, con un buen tiro de Deminguet, pero con demasiados desajustes defensivos antes de su remate.
Ya había entrado al campo Desiré Doue en lugar de Fabián Ruiz. Fue al descanso. Y aún miraban desde el banquillo Kvaratskhelia, Nuno Mendes o Joao Neves, entre otros, con la final de la Copa Intercontinental contra el Flamengo de Filipe Luis a la vista el próximo miércoles en Catar.
Un gol que dio tranquilidad al PSG
La forma con la que solucionó ese saque de esquina a favor es impropia de este nivel, cuando el último hombre disparó a portería tras el rechace al borde del área. No había nadie detrás de él, nadie capaz de interponerse a la carrera que inició Doué, solo en todo el recorrido de campo a campo casi, hasta la salida de Fischer, al que batió sin ningún problema al 63' para zanjar cualquier duda…
O no, porque el PSG concedió el 2-3. Un golazo de Tsitaishvili en el minuto 80 que puso de nuevo en jaque al vigente campeón. El último cambio de Luis Enrique fue un defensa, Lucas Beraldo, por Mbaye, un extremo.
FUENTE: EFE