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RPC TV Panamá
Deportes 12 de septiembre de 2009 - 14:00

¿Varón o mujer? Las vicisitudes de la genética

WASHINGTON (AP). Hay un defecto de nacimiento del que nadie quiere hablar.

Un bebé no nace completamente varón o mujer. El antiguo término era hermafrodita y después intersexo. Ahora se llama trastorno del desarrollo sexual.

A veces la persona con la afección no lo sabe y lo descubre dolorosamente en público.

Ese ha sido el trágico destino de un puñado de atletas mujeres en la historia del deporte. Y parece ser la situación de la estelar corredora sudafricana Caster Semenya.

Dos periódicos australianos reportaron el viernes que de acuerdo con los exámenes médicos, la campeona mundial no tiene ovario ni útero y tiene testí­culos internos que producen buena cantidad de testosterona. La federación deportiva internacional que encargó los exámenes no confirmó las versiones.

Los expertos dicen que Semenya deberí­a ser autorizada a competir como mujer y se lamentan de la exposición pública. Temen que deje huellas sicológicas. Hace dos años, una atleta cuyos exámenes revelaron masculinidad intentó suicidarse.

A menos que haya tomado alguna sustancia ilí­cita, Semenya es una mujer con un defecto de nacimiento y nada más, dijo el doctor Myron Genel, profesor emérito de pediatrí­a en la Universidad de Yale. Integró un panel especial de expertos convocado por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo en 1990 que ayudó a poner fin a muchos de los exámenes de género.

"En cierto sentido no es diferente de un niño que nace con un orificio en el corazón", dijo Genel. "Son por cierto defectos de nacimiento en una zona del cuerpo con la que mucha gente se siente incómoda".

Semenya no está sola. Aunque los cálculos varí­an, se supone que un 1% de la gente nace con órganos sexuales anormales, dicen los expertos. Pueden tener las caracterí­sticas fí­sicas de ambos sexos, un trastorno cromosómico o sencillamente rasgos ambiguos.

A veces un problema del desarrollo sexual es demasiado evidente en el nacimiento. Otras veces, el trastorno en las niñas podrí­a no notarse hasta la pubertad, cuando no empieza sus perí­odos menstruales. Y aun en otras ocasiones, especialmente con el sí­ndrome de insensibilidad andrógena que los expertos atribuyen a Semenya, sigue inadvertido hasta que intenta quedar embarazada. O en el caso de una atleta, hasta que la someten a un examen genético.

Las pruebas genéticas a lo largo de cinco olimpí­adas hallaron anomalí­as de género en 27 de 11.373 mujeres examinadas, según un artí­culo en el 2000 en el Journal of the American Medical Association. Pero ninguna de ellas era un varón que deliberadamente se hací­a pasar por mujer, como temen las competidoras.

El doctor Joe Leigh Simpson, ex presidente del Colegio Estadounidense de Genética Médica y miembro del panel de la federación de atletismo, además de decano adjunto en la Universidad Internacional de la Florida, dijo que la cuestión debí­a ser si habí­a varones haciéndose pasar por mujeres. Pero Semenya es claramente mujer, afirmó.

Agregó que casi todos los trastornos se deben a mutaciones genéticas que suelen ocurrir en las ocho primeras semanas del embarazo.

Hay muchos tipos de trastornos del desarrollo sexual, todos ellos poco frecuentes, pero se van sumando, dicen los expertos. De acuerdo con el trastorno particular y las condiciones del individuo, el tratamiento podrí­a requerir cirugí­a, tratamiento hormonal o ambos. La cuestión suele ser no sólo qué sexo asignar al niño, sino cuándo. Los médicos solí­an presionar por una solución quirúrgica, pero ahora muchas veces prefieren esperar, a veces hasta que el paciente tiene la edad suficiente como para tomar una decisión.

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En la Internet:

http://pediatrics.aappublications.org/cgi/reprint/118/2/e488

FUENTE: Agencia AP

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