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RPC TV Panamá
Deportes 10 de agosto de 2008 - 12:00

Chino de 17 años sorprende en pesas

BEIJING (AP). Un chino de 17 años, completamente neófito en competencias internacionales, y una tailandesa que el año pasado decidió cambiarse el nombre se llevaron el domingo las dos medallas de oro en el levantamiento de pesas de los Juegos Olí­mpicos.

Long Qingquan le dio a China su segunda medalla de oro de la disciplina al proclamarse campeón en la categorí­a de 56 kilos con un registro de 292 kilos.

La medalla de plata fue para el vietnamita Hoang Anh Tuan, segundo tras quedar a sólo 2 kilos atrás. El indonesio Eko Irawanse se llevó el bronce.

Alentado por sus compatriotas, Long levantó 132 kilos en el arranque y 160 kilos en el envión. Sólo falló en un intento, que fue su último envión, de 164 kilos, pero ya tení­a el oro asegurado.

Irawan, quien tiene 19 años, admitió que se sorprendió que su rival chino con cara de niño iba a robarse la atención.

"Nunca habí­a escuchado de él", señaló. "Supongo que aprendí­ la lección de que nunca se debe subestimar el poder de competir en casa".

Pese a su corta edad, Long ya vení­a pisando fuerte en la división tras una gran actuación en el torneo clasificatorio de China. La gran interrogante era sobre si iba a poder lidiar con la presión que afrontan los atletas locales de cosechar medallas para el anfitrión.

Tras la final, Long reconoció que estaba un poco nervioso, pero aseguró que la intensidad del momento nunca le afectó.

"Me la paso mucho tiempo con juegos electrónicos, así­ que siempre estoy relajado", dijo Long a la prensa.

Chen Xiexia ganó el primer oro chino en los Juegos de Beijing tras consagrarse en los 53 kilos de la rama femenina.

En los 53 kilos femeninos, el oro fue para una tailandesa con un kilométrico nombre: Prapawadee Jaroenrattanatarakoon. Se colgó la presea con un total de 221 kilos, con 95 en el arranque y un nuevo récord olí­mpico de 126 kilos en el envión.

La surcoreana Yoon Jinhee se quedó con la medalla de plata y la bielorrusa Natassia Novikava con la de bronce.

Jaroenrattanatarakoon atribuyó a una adivinadora el crédito de su triunfo. Solí­a llamarse Junpim Kuntatean, pero la adivinadora le dijo que se cambiase el nombre para tener mejor suerte, y parece que fue así­.

"Me cambié el nombre porque querí­a ser campeona olí­mpica", afirmó. "No sé si debe creer en la gente que te adivina la fortuna, pero ella me dijo que con un nuevo nombre el oro iba a ser mí­o".

FUENTE: Agencia AP

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