Ellas ofrecieron una cara amable del opaco régimen norcoreano: las 229 animadoras enviadas por Pyongyang a los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Corea del Sur suscitaron gran atención entre medios y espectadores durante la cita de Pyeongchang.
Disciplinadas coreografías, cánticos de aliento a los deportistas, uniformes idénticos, las alegres animadoras se asemejaron por momentos más a robots que a jóvenes felices con su misión. Además, se quedaron con las ganas de poder celebrar una medalla de un deportista norcoreano.