El nombre de Steve Clarke quedó grabado en la historia reciente del fútbol escocés. El técnico llevó a Escocia nuevamente a una Copa del Mundo después de 28 años de ausencia y llegará al Mundial 2026 como el gran arquitecto del renacimiento de la “Tartan Army”.
Mundial 2026 Antes de dirigir a Escocia, Clarke tuvo una extensa trayectoria en el fútbol británico. Como futbolista brilló con el Chelsea FC durante los años ochenta y noventa, pero su reconocimiento como entrenador comenzó principalmente en los banquillos.
Trabajó como asistente técnico en equipos importantes de la Premier League como el Chelsea FC, el West Ham United FC y el Liverpool FC. En Chelsea formó parte del cuerpo técnico de José Mourinho, experiencia que marcó profundamente su visión táctica del juego.
Su primera gran experiencia como entrenador principal llegó con el West Bromwich Albion FC entre 2012 y 2013, donde logró clasificar al club a competiciones europeas gracias a una campaña histórica en la Premier League. Más adelante dirigió al Reading FC y posteriormente al Kilmarnock FC, equipo con el que ganó el premio al mejor entrenador de la liga escocesa tras devolver al club a puestos europeos. Ese exitoso trabajo en Kilmarnock terminó abriéndole la puerta de la selección nacional.
Trabajo de Clarke con la Selección de Escocia
Con Escocia, Clarke logró resultados históricos. Clasificó al país a la Eurocopa 2020, rompiendo una sequía de 23 años sin torneos importantes, luego repitió presencia en la Euro 2024 y finalmente consiguió el boleto al Mundial 2026, convirtiéndose en el primer entrenador escocés en llevar al equipo a tres grandes torneos consecutivos. Además, ganó la UEFA Nations League B en la temporada 2022-23.
En cuanto a su estilo de juego, Steve Clarke se caracteriza por ser un entrenador pragmático y ordenado tácticamente. Sus equipos suelen priorizar la disciplina defensiva, la intensidad física y el trabajo colectivo. Habitualmente utiliza esquemas como el 4-2-3-1 o variantes con línea de cinco defensores dependiendo del rival.
Escocia bajo su mando apuesta por una presión intensa, transiciones rápidas y aprovechamiento de los espacios por las bandas. Clarke ha construido un equipo sólido alrededor de futbolistas como Andrew Robertson, Scott McTominay y John McGinn, priorizando el compromiso táctico sobre el brillo individual.