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Fútbol Fútbol -  28 de junio de 2010 - 14:00

Argentina: Maradona combina una rara fórmula para el éxito

PRETORIA, Sudáfrica (AP). La vida de leyenda de Diego Maradona se nutrió de todo un poco, tal como le está ocurriendo ahora que ejercita su talento como técnico de Argentina.

Criticado sin piedad durante las eliminatorias mundialistas, en las que su equipo avanzó tras danzar con el sufrimiento, Maradona ya ubicó a Argentina entre los ocho mejores seleccionados del mundo.

Y va por más.

A Maradona se le achaca que su libreto táctico es deficitario, que carece de experiencia y que su principal herramienta de trabajo es darle ánimo a sus jugadores y apelar a frases sentimentales para conmoverlos.

Todo eso podrá ser cierto. Al menos durante los dí­as en que Maradona abre las puertas de la concentración en Pretoria, no se ve nada del otro mundo.

Dirige partidos informales o prueba su punterí­a en las prácticas de arqueros y sus indicaciones "tácticas" son siempre las mismas: "¡Buena¡", "¡Bien, bien¡", "Muy bien" o "Qué grande, fiera".

Cualquiera de esas palabras, dichas con energí­a, le cabe tanto a un jugador que tejió una magistral jugada, como a aquel que la mandó a las nubes con el arco libre.

No hay ninguna duda que Maradona es un motivador nato.

A su tropa se la ve contenta porque su jefe los apoya en las buenas y en las malas, por más que algún defensor regale un gol, como le ocurrió a Martí­n Demichelis en el 4-1 sobre Corea del Sur.

Pero no hay antecedente de que un Mundial a un equipo le vaya bien porque se alimenta solo del combustible aní­mico. O que tenga suerte o sea intuitivo.

A puertas cerradas, Maradona trabaja.

Por ejemplo, cuatro de los 10 goles de Argentina fueron de pelota parada.

"Eso lo ensayamos muy bien durante la semana", dijo el volante Juan Sebastián Verón cuando Argentina venció 1-0 a Nigeria con un cabezazo de Gabriel Heinze tras un tiro de esquina.

Maradona dijo que habí­a estudiado a Nigeria y que comprobó que en los tiros de esquina su defensa esperaba cerca del arquero. Y que por eso ordenó que esos disparos fuesen abiertos porque allí­ iba a dar la sorpresa, como ocurrió con Heinze.

Ni qué hablar de las vacilaciones de Maradona a la hora de formar el equipo, a tal punto que en la carrera hacia el mundial probó a más de un centenar de jugadores.

A esa cifra, cada uno le pone un número porque entre otras cosas citó a un futbolista que estaba lesionado, con lo cual fue el hazmerreí­r de sus detractores que hací­an hincapié en su desconcierto.

Además, Maradona suele llenarse la boca diciendo que su estrategia fue mirar con lupa a todos los futbolistas para luego escoger a las "23 fieras" que él dice que trajo a Sudáfrica.

Maradona está convencido de que no tiene contradicciones y que sus titubeos son similares a las de una orquesta que ensaya afinando voces e instrumentos para su función de gala.

Hasta dí­as antes del Mundial, Maradona planeaba jugar con cuatro defensas, cuatro en el medio y dos delanteros.

Pero cuando llegó a Pretoria cambió de opinión y dispuso salir con tres adelante: Lionel Messi, Gonzalo Huguaí­n y Carlos Tevez.

¿Por alguna cuestión táctica?

No. Ni por asomo.

Maradona dijo que iba a desplegar un trí­o ofensivo porque "no lo podí­a dejar afuera a Carlitos", quien lo terminó de convencer de que merecí­a ser titular por el empeño que puso en los entrenamientos en Sudáfrica.

Tevez respondió a esa confianza el domingo con dos goles en la victoria 3-1 de Argentina ante México que lo dejó en los cuartos de final de la Copa del Mundo.

Messi es otro ejemplo de que Maradona combina varios ingredientes en su flamante carrera como técnico.

Todo el mundo responsabilizó a Maradona porque Messi no deslumbraba en Argentina como lo hace en el Barcelona.

Pero Maradona le pidió tiempo al tiempo.

Y tras un par de fracasos en las eliminatorias que involucraron también a Messi, lo rodeó de Tevez e Higuaí­n y lo protegió con volantes como Angel Di Marí­a y Verón o Maxi Rodrí­guez que suelen acudir en su auxilio.

Aunque no marcó goles, Messi pasó a ser gran figura de Argentina y uno de los mejores del mundial.

La "Pulga" dijo la semana anterior que se sentí­a "muy feliz" por el trato que le dispensa Maradona.

Eso sí­, parece que casi no recibe instrucciones tácticas, ni técnicas. Solo escucha algo así­ como "Fiera, entra y rómpela".

"Yo le fui a contar a Messi (cuando lo visitó en España) que a mí­ nadie me dijo dónde yo tení­a que jugar, ¿eh? Entonces, yo no le tení­a que decir a Messi dónde tení­a que jugar", dijo Maradona.

"El tení­a que decidirse a jugar donde él quisiera jugar. Y ya era grandecito y hombrecito. Yo lo hice en su momento. Ahora le toca a él", agregó el "10".

Martí­n Palermo es otra prueba de que todo lo que Maradona toca en este Mundial lo convierte en oro.

Palermo parecí­a tener destino eterno de banco ya que llegó a Sudáfrica como el quinto delantero detrás de Messi, Higuaí­n, Tevez, Diego Milito y Sergio Agüero.

Ante Grecia, en el cierre de la primera ronda, Argentina vencí­a 1-0 a Grecia y Maradona decidió hacer un cambio en la ofensiva.

Tuvo un cambio de opiniones con sus asistentes, quien preferí­an que entrara Higuaí­n por Milito.

"Ah sí­, ustedes dos (quieren a) Higuaí­n, traéme a Martí­n. Me salió bien, le gané a los dos", dijo luego Maradona.

Palermo, de 36 años, entró faltando 11 minutos y al rato metió el segundo.

¿Cuál fue la indicación táctica de Maradona?.

"Le dije, 'andá y definí­melo'", relató el entrenador.

FUENTE: Agencia AP

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