Militares que hacen deporte o deportistas que compiten para las fuerzas armadas. Muchos de los que ejercen esta doble representación de sus países tendrán la misión de conquistar medallas en los Juegos Panamericanos de Lima.
Y no solo en disciplinas propias del entrenamiento del batallón, como pentatlón moderno, tiro o equitación, sino también en golf, rugby o nado sincronizado.
Para los que no surgen de las propias filas, algunas fuerzas ofrecen becas deportivas que constituyen un sostén económico para amateurs sin apoyo financiero.
"Soy muy estricta en mi compromiso", dice la suboficial de la Fuerza Aérea peruana Natalia Correa Cornejo, de 26 años, quien dentro de la cancha como rugbier no anula su otra faceta. "Trato de ayudar a la entrenadora y hablarles a mis compañeras, que son civiles con otra formación y quizás no tienen aún disciplina, para que tengamos más cabeza", asegura.
Su posición en el campo es de contención, de tackle y de fuerza. Nada nuevo para la mayor de ocho hermanas que a los 16 años empezó a trabajar en el mercado central de Piura, donde se crió, en el noroeste peruano. "Cargaba carretillas con los mandados de las señoras y colaboraba en los puestos de frutas; me metía el saco al hombro y ayudaba a cargar", recuerda. Pero entonces, no había siquiera pensado en jugar al rugby.
Tiempo después, empezó la carrera militar en busca de un ingreso y luego empezó a jugar. "Estoy muy ansiosa. Siento que todo mi país me va a alentar y quiero representar bien a mi Perú", dice.
Como ella, otros 15 miembros de las fuerzas armadas del país anfitrión ya compiten o se preparan para hacerlo en Lima. Algunos, como los paratletas José Casas y Carlos Felipa, ambos lanzadores de bala, perdieron extremidades en la lucha contra remanentes de la guerilla maoísta Sendero Luminoso.
- A mano –
En los Juegos Olímpicos de Rio-2016, casi un tercio de la delegación de Brasil, 129 deportistas, eran militares, más del doble con relación a Londres 2012.
La explicación es que el gigante sudamericano cuenta desde más de una década con un Programa de Incorporación de Atletas de Alto Rendimiento a las Fuerzas Armadas, que destina millones de reales cada año a becas deportivas.
Hoy, 589 deportistas militares reciben ese apoyo para talentos que incluyen retribución salarial, plan de salud, vacaciones y beneficios como nutricionista o fisioterapeuta, además de las instalaciones para entrenar, según el Ministerio de Defensa.
En Lima participarán 87 de ellos en ciclismo, canotaje, boxeo, golf y nado sincronizado, entre otros deportes, detalló el Ministerio a la AFP.
En esta relación, los deportistas adquieren un roce adicional en los juegos mundiales militares, que se realizan cada cuatro años desde 1995. En el medallero histórico del certamen de verano liderado por Rusia, Brasil se ubicó en la cuarta posición.
"Esas competencias, como la de este año en China, nos sirven para estar jugando a buen nivel para buscar nuestros objetivos", dice el uruguayo Mauricio Vieyto, jugador de voleibol playa.
Junto a su compañero Marco Cairús, es beneficiario de un programa de apoyo económico que también ofrecen las fuerzas armadas de Uruguay. A Lima viajó una decena de sus participantes.
El dúo ganador del Sudamericano de playa en Argentina el año pasado y medalla plateada en los Juegos Odesur de 2018, cuenta con ese ingreso desde 2016.
"Es muy difícil tener un ingreso por sponsors. Te dan un canje, ropa o algo, o solo duran por unos meses", explica.
"El sueldo mensual nos ayuda muchísimo. Pagamos algo de la comida o alojamiento en viajes", dice este estudiante de fisioterapia de 22 años.
Ser parte del programa le otorga 600 dólares al mes, y demanda informes sobre entrenamientos y competencias que se ponderan cada año para renovar o no la vacante.
- "Tranquilidad" -
México tiene en Perú 60 representantes 'militares'. Uno de ellos es el lanzador de martillo Diego del Real, determinado a subir al podio panamericano.
"Si bien tenemos durante nuestra carrera patrocinadores, becas o apoyos, el día en que uno se retire o se lesione, eso se termina", dice. El vínculo al ejército, detalla, permite a atletas seguir la carrera militar en su área de interés.
Compensación salarial, seguro médico -incluso para familiares directos-, becas universitarias para los hijos, acceso a créditos y retiro son algunos de los beneficios, enumera Del Real, sargento segundo auxiliar en educación física y deporte.
"Esa tranquilidad es importante para enfrentar a un compromiso tan grande como es la expectativa de un resultado en un panamericano o un juego olímpico".
FUENTE: AFP