El Barcelona perdió su primer partido en LaLiga, al caer este domingo ante el Real Madrid (1-2) con dos goles de Kylian Mbappé, uno de rebote y otro decisivo en el minuto 88, que aprietan el campeonato.
Lamine Yamal pierde el duelo con Cucurella en el clásico FC Barcelona vs Real Madrid
Era uno de los duelos del Clásico, y lo ganó Cucurella, que no permitió que Lamine Yamal luciera sus galones de candidato al Balón de Oro.
Cada vez que el '10' azulgrana recibía, el lateral visitante lo encimaba y le impedía maniobrar. Y adonde Cucurella no llegaba por sí solo, aparecían Diomande o Tchouaméni para ayudar. Desactivar al jugador más desequilibrante del rival fue otro éxito del Real Madrid más solidario de los últimos clásicos.
Pedri y Rodri, asfixiados
Pedri y Rodri debían marcar el ritmo del partido para el Barça, pero el Madrid logró electrocutar por completo el circuito de juego dupla azulgrana.
Ahogado en la tela de araña que los blancos trazaron en la medular e incapaces de encontrar líneas de pase para superar la presión del rival, Pedri y Rodri acabaron el partido con trece pérdidas cada uno.
La falta de puntería local
Raphinha remató tres veces fuera antes de acertar con el 1-1 y Lamine Yamal falló una ocasión clarísima solo ante Lunin y envió otro disparo rozando el palo de la portería del meta del conjunto madridista.
Además, Lunin sacó una mano en un disparo de Gordon dentro del área y en un cabezazo de Gerard Martín tras un saque de esquina. Fue un Barcelona poco efectivo de cara a puerta.
Una defensa cogida con pinzas
Gerard Martín, que había acabado con molestias el partido ante el Betis, y Cubarsí, repitieron ante el Madrid después de completar también el encuentro de Champions en París ante el PSG.
Con Eric García, Christiansen y Kounde lesionados, Flick tuvo que exprimir al límite una zaga cogida con pinzas, que en el clásico perdió también a Xavi Espart, lesionado a la media hora de juego, como lateral derecho.
Una presión tras pérdida poco efectiva
La presión alta, una de las señas de identidad del Barça de Flick, esta vez no fue productiva. El equipo no se ordenó bien entorno al balón y eso provocó la constante descoordinación a la hora de saltar a por el rival en la recuperación.
Los azulgranas llegaban casi siempre tarde y perdieron muchos duelos contras los blancos, con muchos metros para correr a la espalda de la zaga catalana cada vez que superaban la presión del rival.