Después de su primer fin de semana como abridor en el Juego de las Estrellas de la NBA, Cade Cunningham llegó al Madison Square Garden con algo que demostrar y lo hizo con otra gran actuación en la duela.
En lugar de sentirse abrumado por el esquema defensivo de Nueva York, Cunningham lo desarmó de principio a fin para lo que posiblemente fue la actuación más impresionante de su carrera en una victoria de 126-111, que completó una barrida de la temporada regular sobre los Knicks.
Una gran noche en la NBA
Cunningham consiguió lo que quería, cuando quería, terminando con 42 puntos, 13 asistencias, ocho rebotes y dos tapones. Se ha vuelto habitual que Cunningham sea el mejor jugador en la cancha cualquier noche. Pero esta actuación, en su única visita al Madison Square Garden esta temporada, demostró que ha ascendido a un nivel digno de ser considerado seriamente como MVP.
Se convirtió en el único jugador en la historia de la franquicia de los Detroit Pistons en registrar más de 40 puntos y más de 10 asistencias en el Madison Square Garden, uniéndose a LeBron James y Allen Iverson como los únicos jugadores rivales en alcanzar esas cifras en ese estadio. Cunningham va camino de promediar su mejor marca personal en plus-minus (plus-8.1), valoración ofensiva (118.5), valoración defensiva (109.9), asistencias (9.7), robos (1.5) y tapones (0.9).
Una actuación brillante de un joven líder de los Detroit Pistons, que se encuentran en este momento en la primera posición de la Conferencia Este de la NBA.