BUENOS AIRES (AP). El enojo de David Nalbandian por la elección de la sede para la final de la Copa Davis entre Argentina y España causaba preocupación en este país, ante el temor de que pueda verse alterada la armonía dentro de su equipo.
Desde Estocolmo, donde está jugando, Nalbandian sugirió que para esa elección "pudo haber habido algo debajo de la mesa, a favor de Mar del Plata", se mostró muy molesto con la Asociación Argentina de Tenis diciendo que "no hizo lo que tenía que hacer" y dejó entrever que a partir de 2009 podría dejar de jugar en la Copa Davis.
"Los efectos colaterales (de la elección de la sede) tienen alcances desconocidos e inquietan", destacó el sábado el diario La Nación, recordando que Nalbandian dijo que se volcaba en favor de Córdoba "por pedido de los jugadores".
Pero La Nación se pregunta si ese pedido "¿Era tan así? Juan Manuel del Potro no habló y Guillermo Cañas fue claro: 'La sede me da lo mismo mientras sea carpeta o indoor'".
Bajo el título "Polémica despiadada", Clarín dice que en su cruzada pro-Córdoba "Nalbandian recibió escaso --o nulo-- apoyo de parte del resto de los jugadores argentinos", recordando que otro integrante del equipo y también cordobés, Agustín Calleri, dijo en la noche del viernes que prefería Córdoba pero que "Mar del Plata no deja de ser Argentina".
Clarín dice que el enojo de Nalbandian contra la dirigencia del tenis y el hecho de que haya recibido poco apoyo por parte de sus compañeros "será un punto en contra que Argentina deberá levantar cuanto antes porque el desafío que se viene es muy complicado".
Nalbandian dijo que prefería la ciudad de Córdoba, a 750 kilómetros de la capital, porque está ubicada a unos 600 metros sobre el nivel y eso haría disminuir el rendimiento de Rafael Nadal y compañía.
Mar del Plata, a unos 400 kilómetros al sur, está recostada sobre el Atlántico y es la ciudad balnearia más popular del país.
Argentina decidió disputar la final sobre cancha dura y bajo techo para restarle eficacia a Nadal y sus compañeros, cuya superficie favorita es el polvo de ladrillo.
Los argentinos también son una potencia en ese terreno pero se sienten allí inferiores a los españoles, a tal punto que por primera vez en la historia prefirieron dejar de lado la arcilla.
FUENTE: Agencia AP