LONDRES (AP). El puertorriqueño Francisco Soler rescató el viernes cosas positivas a pesar de irse con las manos vacías de la lucha libre de 74 kilogramos masculina de los Juegos Olímpicos.
En su primer duelo de la repesca ante el canadiense Matthew Gentry, el caribeño fue superado ampliamente en dos asaltos 4-0 y 5-0.
"Fui a dar el máximo", aseguró Soler a The Associated Press. "Sirve como experiencia para la otra", en referencia a la olimpiada de Río de Janeiro de 2016.
Con 19 años, Soler puede muy bien mirar hacia el futuro.
Soler nació en Santo Domingo, República Dominicana, pero sus padres dominicanos decidieron emigrar a Puerto Rico cuando él tenía siete años.
"Fueron por una vida mejor, a buscar trabajo", dijo el luchador, agregando que su mamá labora actualmente en el Capitolio, la sede de la Asamblea Legislativa puertorriqueña en San Juan.
Aseguró que solía estar en la calle "con los riesgos que hay de violencia y toda clase de problemas", hasta que decidió dedicarse a la lucha. "Así logré el gran salto de mi vida que fue representar a Puerto Rico en una olimpiada".
Soler logró el boleto a Londres en el Panamericano de lucha celebrado en marzo en Estados Unidos.
Tras su derrota ante Gentry, el puertorriqueño le envió un mensaje a los jóvenes de la isla: "Tomen como ejemplo que yo esté en una olimpiada, que dejen de estar en la calle y busquen el deporte que puedan. Tener claro que la calle no deja nada bueno".
También agradeció a Puerto Rico por adoptarlo. "Me lo ha dado todo", expresó.
FUENTE: Agencia AP