ver más
RPC TV Panamá
Boxeo Boxeo -  5 de febrero de 2010 - 00:00

Después de DeMarco, Valero avizora mayores retos

MONTEVIDEO (AP). Edwin Valero ha acusado al gobierno de Estados Unidos de discriminación, tiene un tatuaje del presidente venezolano Hugo Chávez en su pecho, sufrió una grave lesión en la cabeza en un accidente con una moto y fue acusado en Texas por conducir en estado de ebriedad.

El chico malo del boxeo se las ha visto difí­ciles fuera del cuadrilátero, pero lo que verdaderamente sobresale en su currí­culum vitae es su foja de 26-0 con 26 nocauts.

"No le presto atención a lo que la gente piensa de mí­. Hago las cosas que hago porque me gustan", dijo el púgil venezolano que el sábado se medirá con el mexicano Antonio DeMarco por el tí­tulo ligero en Monterrey.

Valero defendió su forma de vivir. Dijo que vive y entrena como lo hace porque así­ le agrada.

Es una actitud que lo ha metido en abundantes problemas, y también suele llevarla consigo al cuadrilátero.

Los primeros 18 combates de Valero nunca se extendieron más allá del primer round, gracias a que recetó media docena de claros nocauts con sus pesadas manos. Solamente en una ocasión ha tenido que emplearse más allá del noveno asalto, y fue cuando le estaba propinando tal golpiza al panameño Vicente Mosquera que el árbitro Luis Pabón paró el pleito en el décimo.

Por cierto, en ese combate estaba en disputa un tí­tulo mundial.

Cuando el carismático venezolano subió una categorí­a de peso para enfrentar al colombiano Antonio Pitalúa por un cinturón vacante a principios del año pasado, los expertos pensaban que alguien con 46 triunfos en 49 peleas podrí­a finalmente ofrecerle algún tipo de resistencia a Valero.

Pero se equivocaron. Valero lo detuvo en el segundo round.

"Tengo un récord perfecto por muchos factores, la constancia y el trabajo que yo hago durante cada preparación y la fuerza natural que tengo del puño y la pegada", dijo Valero ví­a telefónica. "También, mi agresividad y mi estilo de pelea; acabo mis peleas antes del lí­mite porque soy muy agresivo sobre el cuadrilátero".

Pero fuera del ring las cosas han sido algo más complicadas.

Valero, de 28 años, estuvo involucrado en un grave accidente de motocicleta en febrero del 2001 que lo dejó con una fractura de cráneo y requirió una cirugí­a para retirarle un coágulo sanguí­neo.

Dice que un año después de eso su médico en Venezuela le autorizó pelear, y Valero se convirtió en profesional en el 2002. Ganó sus primeros 11 pleitos, incluyendo dos en California, antes de que le hicieran un examen de resonancia magnética en Nueva York previo a un combate y los médicos que lo evaluaron declararan que no podí­a subir al ring.

Valero fue suspendido indefinidamente y ello le impidió seguir boxeando en Estados Unidos, por lo que gran parte de su carrera se ha desarrollado en Japón y Latinoamérica.

La promotora Top Rank ha presionado para que reciba una licencia de púgil en Estados Unidos, donde hay oportunidades mucho más lucrativas, y el estado de Nevada enmendó recientemente una norma que no le permití­a a los boxeadores solicitar una licencia si habí­an sufrido una hemorragia cerebral previamente.

Y justo cuando todo parecí­a estar alineándose para que Valero combatiera en la preliminar de la megapelea del filipino Manny Pacquiao a fines del año pasado ante el boricua Miguel Cotto, intervinieron factores polí­ticos.

Estados Unidos le negó la visa al venezolano debido a que habí­a sido detenido en Texas conduciendo con alcohol en la sangre, y el púgil insinuó que el rechazo era en realidad porque simpatiza con Chávez, un acérrimo crí­tico de la polí­tica estadounidense en Latinoamérica.

"Mi entrenador no me permite hablar sobre la visa, pero espero que en marzo tendremos otra vez la visa. Dirí­a que fue un pequeño malentendido, un detalle", afirmó Valero. "Estoy ansioso a volver al escenario allá (Estados Unidos). Ya es hora de volver a los escenarios allá y por la puerta grande".

El que defienda su tí­tulo o busque otro dependerá de cómo pelee el sábado por la noche frente a DeMarco (23-1-1, 17 nocauts) en un combate que será televisado en vivo en Showtime.

Y aún aspira a mayores cosas, a verse las caras con el poderoso Pacquiao.

"La pelea contra Pacquiao es la pelea que los fanáticos quieren ver; yo irí­a contra él y darí­a lo mejor de mí­ para salir con la mano en alto... No sé si es temor o es negocio; yo quiero que me den la oportunidad de demostrar mi poderí­o; creo que lo he ganado", afirmó.

DeMarco, un zurdo de 24 años de la ciudad norteña de Tijuana, obtuvo el boleto al combate tras recetarle nocauts a Anges Adjaho en un duelo eliminatorio para poder disputar el cinturón ligero del CMB, y al nicaragüense José Alfaro por el campeonato interino ligero, también del CMB. Su estilo de fuerte pegada y actitud casi tí­mida presentan un agudo contraste con su amenazador oponente que sale directo al ataque.

"DeMarco es un peleador que va a tratar de moverse; no va a ir al choque porque a nadie le conviene ir al choque conmigo. Si él se sale a moverse yo le voy a buscar", afirmó el venezolano.

FUENTE: Agencia AP

En esta nota:

Las Más Leídas

Recomendadas
Últimas noticias