COSTA DO SAUIPE, Brasil (AP) — Las autoridades brasileñas dijeron que las protestas durante la Copa Confederaciones les enseñaron cómo impedir que los manifestantes se acerquen demasiado a los estadios en la Copa Mundial de 2014.
La policía disparó una buena cantidad de gases lacrimógenos antes del comienzo del partido para mantener a raya a los manifestantes. Parte de los gases llegaron al estadio Maracaná, provocando malestar entre los asistentes.
Los manifestantes se acercaron a 200 metros del estadio, repleto de 70.000 espectadores para presenciar la final entre Brasil y España.
Rodrígues aseguró que la policía no repetirá los mismos errores y que los manifestantes en la Copa Mundial serán mantenidos más alejados.
FUENTE: Associated Press