RIO DE JANEIRO (AP) — Brasil había jugado dos decepcionantes partidos en el torneo olímpico de fútbol y las críticas hacia Neymar no se hicieron esperar.
Todo cambió en dos semanas.
El astro del Barcelona se metió en la lista de los inmortales del fútbol brasileño al anotar el penal decisivo, además del gol en el tiempo reglamentario, que dieron el sábado a Brasil una victoria sobre Alemania en la final olímpica en el estadio Maracaná. Se trataba de la única cuenta pendiente para los pentacampeones del mundo, un título que desencadenó un festejo de la Amazona hasta las costas de Río de Janeiro.
Neymar fue casi invisible en los empates sin goles ante Sudáfrica e Irak en la fase de grupos, dos resultados que dispararon los cuestionamientos hacia la selección y que incluso pusieron en duda su clasificación a los cuartos de final. El plantel despertó con una goleada 4-0 sobre Dinamarca, en la que su capitán elevó el rendimiento, aunque todavía sin marcar. Finalmente anotó en la victoria 2-0 sobre Colombia por los cuartos de final, y brilló en la paliza 6-0 ante Honduras por las semifinales.
Hasta que llegó su coronación en el templo del fútbol brasileño.
El heredero del "10" que vistieron Pelé, Zico y Ronaldinho abrió el marcador con un magistral tiro libre y empujó el camión verdeamarelo incluso en sus momentos más complicados, como cuando Alemania empató en el segundo tiempo y estuvo cerca de volver a marcar en varias ocasiones.
Como no podía ser de otra manera, el capitán se encargó de cobrar el último penal después que el tiempo reglamentario y la prórroga terminaron empatados 1-1. Con sangre fría, tomó una larga carrera, fintó al acercarse al balón, y definió con la parte interna del botín derecho para superar el lanzamiento del arquero alemán.
Redención instantánea.
Mientras cosechaba todo tipo de éxitos con el Barcelona, los dos últimos años fueron aciagos para Neymar con la selección.
En 2014, quedó marginado en los cuartos de final del Mundial por una fractura de vértebras contra Colombia, y se perdió la derrota 7-1 ante Alemania en las semifinales de ese torneo, hasta ahora el momento más humillante en la historia del fútbol brasileño.
El año pasado se despidió prematuramente de la Copa América en Chile después de ser suspendido por pelearse con jugadores de Colombia y el árbitro en el segundo partido de la fase de grupos.
Brasil apostó todas sus fichas a los Juegos Olímpicos este año, y prefirió no convocar a Neymar para la Copa América Centenario en junio en Estados Unidos. Sin su referente, el plantel fue eliminado en la primera etapa, lo que desató otra tormenta y provocó la renuncia del técnico Dunga.
Neymar empezó el torneo olímpico bajo los reflectores y con las expectativas de todo un país sobre sus juntos hombros. Y cuando más importaba, respondió como los grandes.
FUENTE: DEBORA REY (Associated Press)