El AC Milan, que solo opta ya en esta campaña a levantar el título del 'Scudetto', atropelló este domingo al Hellas Verona (3-0) para advertir al resto de sus contrincantes en la parte noble de la tabla, situado virtualmente líder de la Serie A y a la espera de una derrota del Inter que le permita dormir en lo más alto.
No tuvo problema en realidad ante el empequeñecido Verona, derrotado en un intervalo de apenas 7 minutos. Porque los goles que encajó fueron en el último segundo del primer acto, en el 48 y en el 53. Un vendaval con dos protagonistas: Pulisic y Nkunku. El estadounidense y el francés, sin Leao de por medio y a la espera de la incorporación definitiva de Niclas Fullkrug en el mercado inverna, son las dos mejores bazas del ataque. Hacen exactamente lo que necesita un equipo de Allegri, aprovechar las ocasiones. Santiago Giménez, cuando jugó, no lo hizo, y está ya relegado a un segundo o tercer plano.
El AC Milan ganó cómodo
Pulisic, apodado 'Capitán América' en Milán, volvió a aparecer. Es ya algo habitual. Siempre está. Octavo gol en Serie A, décimo en lo que va de temporada. Agazapado en el segundo palo, pareció esperar tranquilamente un balón que llegó en un saque de esquina. Sacó el incombustible Modric, peinó Rabiot y finiquitó Pulisic.
Derrumbó ese tanto el muro veronés. Justo antes del descanso. Y ya no pudo reconstruirlo. El Milan no le dio tiempo. En el 48, Nkunku convirtió el penalti que él mismo provocó. Una ingenuidad de Nelsson, que le agarró cuando estaba de espaldas.
Y apenas 5 minutos después, el definitivo. Se animó Modric dese la frontal. Su disparo quedó muerto en la línea de gol tras la mano de Montipo y el toque con el palo. Apareció Nkunku para firmar su primer doblete en suelo italiano. El Milan, ya centrado en el 'Scudetto', es virtualmente primero. Tiene un partido más que el Inter, que tiene que jugar ante el Atalanta. Y dos más que el Nápoles. Pero la presión de estar por encima en la tabla puede pasar factura al resto.