MADRID (AP). Un gol de Cristiano Ronaldo en el último minuto decidió un partido vibrante el martes en el estadio Santiago Bernabéu, donde el Real Madrid se impuso por 3-2 al Manchester City en la primera fecha de la fase de grupos de la Liga de Campeones.
Los cincos goles llegaron en la segunda mitad, cuando el City cobró ventaja con un gol de Edin Dzeko (68 minutos), el brasileño Marcelo (76) empató, Aleksandar Kolarov (85) volvió a avanzar al cuadro británico y el empate de Karim Benzema (87) precedió el gol de la victoria del astro portugués.
Con el triunfo y el feliz rencuentro de Cristiano con la grada, el Madrid aparcó de momento su crisis de resultados en la liga, donde marcha 12do a ocho puntos del líder Barcelona tras perder el sábado en Sevilla.
El City, que la pasada Champions no logró superar la fase de grupos, deberá reaccionar ante rivales tan peligrosos como el A¡ax de Amsterdam y el Borussia Dortmund.
El técnico madridista José Mourinho no cambió a siete futbolistas de los que iniciaron el choque ante el Sevilla, como aseguró que le hubiera gustado hacer al descanso de su última derrota, pero sus novedades fueron relevantes: el central Sergio Ramos y el mediocampista Mesut Oezil dejaron sus lugares al inédito Raphael Varanne y el volante de contención Michael Essien.
Roberto Mancini, por su parte, prescindió de Mario Balotelli, dejó en el banquillo al argentino Sergio Agüero y se la jugó a una carta en ataque con Carlos Tevez. La gran novedad fue el joven serbio Matija Nastasic, debutante en la zaga.
Ansioso por reivindicar su figura, Cristiano soltó dos disparos lejanos en los dos primeros minutos, ambos desviados. Más cerca estuvo en los dos siguientes, obligando a meritorias intervenciones de Joe Hart.
Hiperactivo, el portugués acumuló cuatro remates en los 15 primeros minutos y Sami Khedira a punto estuvo de desviar a gol el quinto, tras frustrado mano a mano del argentino Angel Di María ante Hart.
El City no encontraba salida ante el ritmo alto del Madrid, desaparecido Samir Nasri y desacertado David Silva, y la defensa local mantenía alerta permanente sobre Tevez.
Las cabalgadas de Yaya Touré eran el principal argumento del equipo de Mancini, mientras Nasri, lesionado, dejó su sitio a Kolarov y Di María se sumó al desparpajo de Cristiano. Primero con un zapatazo que no acertó a desviar a gol su compatriota Gonzalo Higuaín, luego con un latigazo que peinó el poste.
El cuadro inglés alcanzó el descanso como un naufrago la orilla, pero se reagrupó en el intermedio. Los de Mancini siguieron apostando por el ritmo trotón de Touré, mientras los madridistas corrían de un lado a otro de la cancha.
El estilo kamikaze a punto estuvo de decantar la balanza del lado local, con un par de cañonazos de Marcelo que apenas esquivaron el arco. Pero el abordaje sin contemplaciones provocó el desajuste posicional, que Touré castigó conduciendo un balón sin dueño hasta los pies del recién ingresado Dzeko, quien batió por raso a Iker Casillas para el 1-0.
La grada se encogió más aún cuando Kolarov perdonó el segundo, y Mourinho recurrió a más munición con la entrada de Luka Modric y Benzema.
El toque de corneta encontró inmediata respuesta en la diestra de Marcelo (76), que convirtió en gol su tercer cañonazo desde larga distancia, aunque ayudado por el roce de Javi García.
Al mismo tiempo que Benzema y Modric, el argentino Pablo Zabaleta entró para vigorizar el flanco izquierdo de la zaga visitante y casi marcó en un excelente centro de Tevez.
Zabaleta consiguió su objetivo de forma indirecta, cuando forzó un tiro libre que Kolarov transformó en el 2-1 con un buscapiés que entró limpio a red.
Parecía el golpe definitivo, pero Benzema dio aire al Madrid con una media vuelta ajustada al poste.
Con el empate y el público volcado, apareció entonces la figura de Cristiano, primero con un derechazo atajado por Hart cuando más fácil era la cesión a Di María. Luego, con la acción definitoria en el último minuto, en que recibió en el área, recortó hacia su perfil derecho y soltó un latigazo que no alcanzó a tapar el arquero. El punto final a un partido primoroso y, quizás, la tristeza del portugués, que celebró el tanto sin reservas.
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FUENTE: Agencia AP