BELO HORIZONTE, Brasil (AP). Manifestantes y policías chocaron el miércoles en Brasil cerca del estadio en el que disputó una de las semifinales de la Copa Confederaciones de fútbol, luego que los agentes confrontaron a miles de personas que trataban de acercarse al lugar.
La policía estableció un perímetro de dos kilómetros alrededor del estadio, un procedimiento normal para torneos internacionales. La policía montada y unidades antimotines mantenían otro cordón de seguridad aproximadamente a un kilómetro de la instalación.
"Los manifestantes empezaron esto cuando intentaron meterse a través de nuestra barrera exterior", dijo el capitán de la policía Flavio Almeida. "No teníamos otra opción que responder".
Unos 50.000 manifestantes se habían concentrado previamente en una plaza central en Belo Horizonte.
"No necesitamos la Copa del Mundo", dijo Leonardo Fabri, un manifestante de 19 años. "Necesitamos mejores servicios de salud, una policía más humana".
Es la última protesta en tornarse violenta en Brasil, parte de una ola de protestas que comenzaron el 17 de junio.
En otras partes del país la situación se mantuvo mayormente en calma, en parte porque el Congreso retiró un proyecto de ley que fue una de las razones de las protestas. Se realizaron manifestaciones pacíficas en Brasilia y en la ciudad nororiental de Recife.
La Cámara de Diputados rechazó el martes por la noche una medida que habría limitado las facultades investigativas a la fiscalía, proyecto de ley que muchos temían dificultaría combatir la corrupción.
Fue una nueva victoria para el movimiento callejero masivo que surgió en Brasil en las últimas dos semanas.
Previamente, varias ciudades desistieron de aumentar los pasajes de autobús y la presidenta Dilma Rousseff creó una nueva agenda de gobierno que atiende los reclamos de la población de mejor transporte público, más inversiones en educación y mayor rigor en el combate a la corrupción, como reclaman los manifestantes.
FUENTE: Agencia AP