MONTEVIDEO (AP). Rodeado de ingredientes extradeportivos por la violencia, Peñarol y Nacional se enfrentan el martes en el último partido final que determinará el campeón uruguayo de la temporada 2009-2010.
Los clubes habían pedido jugar de noche, pero las autoridades consideraron que era más apropiado hacerlo temprano para evitar desmanes entre barrabravas de ambos equipos.
Este será el tercer encuentro de la definición.
El primero lo ganó Nacional 2-0 el miércoles pasado y de esa forma se ganó el derecho a disputar otras dos finales. Peñarol se impuso el sábado 1-0 en un ambiente enrarecido porque hubo un paro general de autobuses de pasajeros.
La protesta de los transportistas obedeció a que el miércoles previo, en una situación que parece ya habitual, violentos hinchas rompieron 23 vehículos y llevaron a cabo agresiones y desmanes de todo tipo.
Fue por eso que el sindicato del transporte dejó el sábado sin autobuses a la mayoría de la población.
Pero los dirigentes de los transportistas prometieron que prestaran servicio el martes.
"No vamos a parar y los servicios estarán funcionando con normalidad", dijo el dirigente de la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott), Luis Aguirre.
El clima caldeado ha rodeado este clásico de una mayor expectativa, pero se espera que el martes no lleguen a 40.000 personas al estadio Centenario, además porque el horario es laboral.
Si gana o empata, Peñarol será campeón. Pero si Nacional vence 1-0, habrá alargue y de ser necesario tiros penales. Lo único seguro es que el martes saldrá el campeón de una buena vez.
FUENTE: Agencia AP