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Otros deportes -  9 de febrero de 2014 - 02:00

Mayer sorprende en el descenso de Sochi y Miller y Svindal se quedan sin medalla

El austríaco Matthias Mayer soprendió en el descenso de los Juegos Olímpicos de Sochi-2014 y se llevó este domingo la medalla de oro en la prueba reina de esquí alpino, dejando a los favoritos, el noruego Aksel Lud Svindal, cuarto, y el estadounidense Bode Miller, octavo, sin medallas.

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Cuanto se anunciaba un duelo entre los dos favoritos al título, Mayer, que había hecho el mejor tiempo en el segundo de los tres entrenamientos de la prueba, se llevó el oro con un crono de 2 minutos, 6 segundos y 23 centésimas, por delante del italiano Christof Innerhofer, plata, y del noruego Kjetil Jansrud, bronce, a 6 y 10 centésimas, respectivamente.

Miller, que había realizado el mejor tiempo en dos de los tres entrenamientos previos a la carrera y que aparecía como gran favorito, tuvo un error en un salto en la bajada, perdiendo unas centésimas preciosas, que le hicieron marcar un tiempo final de 2:06.75.

"Obviamente es duro este octavo puesto, yo buscaba la victoria y creía que tenía posibilidades. Estaba bien preparado, pero a veces las cosas no salen como uno quiere", dijo el estadounidense "¿Qué falló? La visibilidad fue el primer factor, que cambió mucho respecto a los entrenamientos. La nieve cambió mucho", añadió.

Por su parte, Svindal se quedó a las puertas del podio, al marcar el cuarto mejor registro (2:06.52). "Cometí demasiados errores del principio al final, que al final me hicieron perder centésimas importantes. Nadie hace una carrera perfecta, tal vez Mayer lo hizo. Así son las cosas. No se pueden cometer muchos errores y yo los cometí", señaló el noruego.

El joven Mayer, de 23 años, se lleva el oro en su primera participación olímpica, logrando la segunda medalla en la familia, después de que su padre, Helmut Mayer, fuera plata en el supergigante en Calgary-1988. "Es verdaderamente increíble sorprender a los favoritos y ganar un oro tan significativo. Es lo más grande con lo que uno puede soñar como deportista de esquí. Mi padre no me dio ningún consejo en particular. Simplemente esquiar e ir rápido", explicó el ganador.

Matthias Mayer, igual que su progenitor, es un especialista en supergigante, más que en descenso, pero logró ofrecer a Austria la séptima medalla de oro en la especialidad reina del esquí alpino.

Mayer había logrado la temporada pasada un segundo puesto en supergigante en Kizbuhel (Austria) y otro en la presente campaña en Beaver Creek (Estados Unidos), en la misma prueba. Pero esta pista se parecía mucho a una de supergigante en su parte superior y eso le convenía a Mayer y al italiano Innerhofer, campeón del mundo de esta especialidad en 2011.

Por su parte, Bode Miller, de 36 años no será nunca campeón olímpico de descenso, mientras que Svindal, que había estado en todos los podios de la especialidad durante la presente temporada, se quedó esta vez fuera.

Austria buscaba a un sucesor en descenso de su último campeón olímpico, Fritz Strobl, que se había impuesto en Salt Lake City-2002, y lo encontró en Mayer.

Miller (1,88 m) y Svindal (1,95 m) tienen el físico adecuado para dominar el descenso y anticipar las curvas.

El noruego, el mejor en la Copa del Mundo, es más pesado, mientras que el estadounidense perdió entre 10 y 12 kilos en la temporada sabática (2012-2013) que se acordó para curar su rodilla derecha y arreglar asuntos privados.

Svindal superó una grave caída en la pista de Beaver Creek (Estados Unidos), en noviembre de 2007. La temporada siguiente, logró su segunda Copa del Mundo en la general del campeonato. El noruego parecía indestructible.

Miller y Svindal fueron campeones del mundo de eslalon gigante, de ahí su facilidad para gestionar las curvas, que son muchas en Rosa Khutor.

En sus inicios en la Copa del Mundo, Svindal era polivalente, con fama de ir mejor en supergigante, que sigue siendo su mejor disciplina, mientras que Miller comenzó a destacar en las especialidades técnicas, antes de alargar su reinado a la velocidad.

El estadounidemse ganó en las cinco disciplinas en Copa del Mundo. Las opciones para el resto es que a veces quieres hace cosas extrañas o arriesga demasiado y comete errores que le hacen perder la carrera, como le pasó en Kitzbühel hace dos semanas.

El descenso, y especialmente el de Rosa Khutor, exigía cualidades técnicas y físicas, pero sobre todo mentales. Requería compromiso, valentías, resistencia y velocidad.

Svindal mostró su fuerza moral tras su caída en de Beaver Creek. Pero ya antes, cuando perdió con ocho años a su madre, en honor de la cual lleva el patronimio Lund.

Miller se perdió en los Juegos de Turín, en 2006, cuando sus salidas nocturnas eran sus trofeos. Pero el Bode nuevo llegó cuando se casó con Morgan Beck, modelo y jugadora de vóley-playa, que está ahora siempre a su lado.

Ante el día D del Descenso, el Domingo, el cuadruple campeón del mundo mostró su resolución: "Va a ser difícil permanecer tranquilo. Pero estoy listo. Quiero ganar".

Miller quería seguramente dedicar su victoria a su hermano pequeño Chelone, fallecido en 2013.

Había otros aspirantes, aunque se anunciaba difícil desbancar al estadounidense y al noruego. "Una cosa es segura. No habrá sorpresas", aseguraba antes de la prueba el canadiense Erik Guay. Tras quedar cerca del podio (5º) en 2010, campeón del mundo el año siguiente, el canadiense formaba parte de los aspirantes.

El suizo Patrick Küng, junto a Innerhofer y Mayer, estaba en la lista de los que podían dar la sorpresa.

El suizo Didier Défago, anterior campeón, tenía ante sí la ocasión única de convertirse en el primer esquiador de la historia en lograr el doblete.

FUENTE: AFP

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