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Otros deportes -  23 de julio de 2019 - 08:54

Nathan Adrian: velocista, delfín del 'Tiburón' y estrella de EEUU en Lima-2019

El nadador Nathan Adrian se define como alguien "que nunca se ha tomado a sí mismo demasiado en serio". Su palmarés, en cambio, grita todo lo contrario: ocho medallas olímpicas, nueve preseas en campeonatos mundiales y la etiqueta de ser uno de los mejores velocistas de la historia de Estados Unidos.

Ahora, el compañero en los relevos del legendario Michael Phelps será la mayor figura de su país en los Juegos Panamericanos de Lima-2019. Después de luchar con éxito contra un cáncer de testículos, el norteamericano quiere seguir demostrándole al mundo que su legado aún tiene muchas páginas por escribir.

Adrian se hizo un nombre como estudiante de salud pública en la Universidad de Berkeley, en California, donde ganó cinco títulos nacionales. Durante su periplo como alumno de una de las facultades más reputadas del país, el originario de Washington se clasificó a los Juegos de Pekín-2008, donde se colgó su primer oro pese a no participar en la final de los 4x100 m libres al haberlo hecho en las series de calificación.

Con apenas 19 años, Adrian veía desde afuera como Phelps y el resto de sus compañeros se consagraban como campeones y él podía cumplir su sueño.

- En equipo y en solitario -

En los Mundiales de Roma, unos meses después, volvió a ganar, de nuevo en los 4x100 m libres y otra vez con Phelps a su lado. También se coronó en los 4x100 m estilos, empezando a llenar sus vitrinas de títulos.

Luego de hacerse con el triunfo de nuevo en Shanghai, en 2011, Adrian se colgó su primera medalla individual en los Juegos de Londres-2012, al hacerse con la victoria en los 100 m libres, superando al máximo favorito, el australiano James Magnussen, por apenas una centésima de segundo.

Ese éxito terminó de elevarlo a los altares de la natación mundial, logrando para su país el primer título olímpico en esa prueba desde Matt Biondi en Seúl-1988.

Con Phelps y compañía se colgó su segundo oro en la capital inglesa. En Rio-2016 firmó de nuevo dos triunfos en los dos relevos y se colgó dos bronces en los 50 m y los 100 m libres.

Su legado estaba asegurado. Junto al 'Tiburón de Baltimore' o sin él, Adrian se había hecho con una reputación de competidor insaciable y de persona entrañable fuera de la piscina, ganándose los elogios de sus compañeros, rivales y especialistas.

- "Apreciar cada día" -

El estadounidense, hijo de una enfermera y de un ingeniero nuclear, se encontraba entrenando a principios de año para los Juegos Panamericanos y para Tokio-2020 cuando empezó a sentir dolor en la zona genital y decidió ir al médico.

Pocos días después, descubrió que tenía un cáncer en los testículos, teniendo que ser sometido a una primera orquiectomía para extirparle un testículo y a una segunda cirugía unas semanas después para remover los nódulos linfáticos que se le habían formado en el abdomen.

"Me despertaba de forma abrupta entre lágrimas. No sabía por qué. Creo que esas fueron las emociones más fuertes que he sentido nunca", reveló más tarde.

El 24 de enero, él mismo hizo pública su condición en sus redes sociales.

"La vida, como nadar los 100 m libres, puede ir contra ti de manera dura y rápida, ya que no siempre puedes ver quién o qué te está persiguiendo", dijo.

Afortunadamente, el diagnóstico temprano le ayudó en su recuperación y, dos semanas después, ya estaba de nuevo en la piscina.

"Ese ha sido probablemente el periodo de tiempo más grande que he estado fuera de una pileta desde que tenía cinco años. Aún no estaba preparado para retirarme. Sigo amando (la natación), la sigo disfrutando. Se sigue sintiendo como mi casa. No quiero lamentarme después y pensar 'debería haber continuado'", señaló en una entrevista reciente.

"Una parte de mí quiere seguir probando que puedo hacerlo y la otra quiere llamar la atención acerca de la salud en los hombres", añadió.

Ahora, Adrian será la estrella más reluciente de la constelación estadounidense en Lima. Junto a la colombiana Mariana Pajón, la argentina Paula Pareto o la venezolana Yulimar Rojas, el nadador será uno de los 10 embajadores de los Panamericanos, que reconocerán su trayectoria como una de las grandes figuras de sus Juegos.

Él, por su parte, mantiene los pies en el suelo.

"Mi esperanza es que se vea al mismo Nathan Adrian al que se está acostumbrado. Pero simplemente no lo sé, porque yo soy diferente, tanto desde un punto de vista físico -me falta un órgano, varios nódulos linfáticos y tengo unas cicatrices que asustan- y desde una perspectiva emocional. Me sigue encantando nadar pero al mismo tiempo he vivido esa amenaza de no volver a competir en un largo tiempo. Eso me hizo pensar y apreciar cada día que estoy en la piscina", sentenció.

FUENTE: AFP

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