La verdad es duro, poder asimilar cuando nos encontrarnos con noticias desagradables, como que perdimos otra vez, pero lo más triste ahora, es a nivel de clubes, tras la caída del San Francisco en la liga de campeones de la CONCACAF, entonces es cuando surge el interrogante, ¿quién tiene la culpa?.
Ahora nos preguntamos, ¿qué está pasando?, ¿es responsabilidad de los jugadores, son los técnicos o es acaso la dirigencia?, quienes en su afán por alcanzar los triunfos toman decisiones incorrectas y al final termina con los resultados que ya conocemos, las nefastas derrotas.
La bendición que la vida nos da, es saber que si te caes se puede levantarse de nuevo e iniciar otras vez, dejando los errores del pasado atrás y hay quienes no se quedan en el fango sino que surgen del fondo para darle solución rápida a la adversidad y eso me llena de satisfacción, porque es el horizonte que debemos tener todos, dándole una nueva oportunidad a nuestros jugadores.
Decimos que la historia se repite, pero en esta ocasión se arranca con grandes ilusiones con el renacer de la LPF (Liga Panameña de Fútbol), donde fanáticos, directivos, técnicos, jugadores y medios de comunicación, pueden llegar a los objetivos trazados, y de esta manera lograr los éxitos que todos deseamos (los títulos).
Con la motivación de las canchas con grama sintética, donde este año todos los equipos están jugando allí (no hay ventaja para ninguno) esperamos ver un mejor fútbol y por ende mas asistencia a los estadios del jugador número doce (12) el FANATICO, ya no hay excusas.
Ahora le corresponde a la dirigencia invertir, en la conformación de los planteles, para atraer más público, porque es mentira que sigamos viendo lo mismo. Ya debemos encarrilarnos todos en el mismo tren, tanto la organización, los medios, los directivos y en especial los jugadores, que están en la obligación de aportar su granito de arena, con responsabilidad, para que lleguemos a la cúspide que nos hemos trazamos.
Lo pasado quedo atrás, vivamos el presente, lleno de ilusiones y pasemos esa pagina amarga, que ya es historia. Y que viva el fútbol, para que más.
FUENTE: Luis A. Barreto