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Otros deportes -  29 de julio de 2019 - 08:17

La lucha contra el dopaje está en marcha en Kenia, aunque llevará tiempo

Después de estar a un paso de la exclusión de los Juegos-2016 por una sucesión de casos de dopaje, Kenia ha tomado conciencia del peligro y ha tomado medidas que han comenzado a dar sus frutos, aunque el país africano está lejos de haberse librado de esta plaga.

Hace tres años, Kenia escapó por poco a la humillación y sus atletas obtuvieron in extremis el permiso para participar en Rio, después de que el país africano adoptara una ley antidopaje con sanciones penales para los atletas dopados y para quienes les abastecieran de productos prohibidos.

"Era una época en la que Kenia se enfrentaba a un enorme desafío en términos incluso de la integridad de nuestro deporte", destaca Japhter Rugut, jefe de la Agencia Antidopaje Keniana (ADAK), creada en ese mismo periodo.

La entrada en vigor de la ley en 2016 no significó la disminución de los casos positivos, más bien al contrario.

Algunos grandes nombres, como en 2017 la campeona olímpica de maratón en Rio Jemima Sumgong, o en 2018 Asbel Kiprop, campeón olímpico de los 1.500 en 2008 y triple campeón del mundo, fueron cazados en controles antidopaje.

Entre 2004 y agosto de 2018, 138 atletas kenianos dieron positivo, según un informe de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) publicado en septiembre de 2018.

Este informe concluye que la nandrolona, un esteroide anabolizante, los corticoides y la eritropoyetina (EPO) eran las sustancias más utilizadas por los atletas de este país africano, reputado como una de las potencias en las pruebas de semifondo y fondo.

El estudio, no obstante, destacaba que no existían "pruebas de un sistema institucionalizado" en Kenia, a diferencia de lo ocurrido en Rusia.

Después han caído otros atletas, como Abraham Kiptum, recordman del mundo de la media maratón, suspendido provisionalmente en abril por irregularidades en su pasaporte biológico.

Actualmente hay 36 atletas kenianos suspendidos, según la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU). Los esfuerzos de la ADAK han comenzado a dar frutos.

- Programa de sensibilización -

Desde su creación, el número de controles antidopaje ha pasado de un centenar en 2016 a 1.150 en 2018. La ADAK espera alcanzar los 1.500 en 2019 y hasta mediados de mayo ya se habían realizado 1.200.

En 2018 abrió en Nairobi un laboratorio de análisis sanguíneos aprobado por la AMA y así pudo la ADAK crear un pasaporte biológico para medio centenar de atletas de élite, permitiendo analizar sus datos.

La agencia ya había lanzado en 2016 un amplio programa de sensibilización para los atletas, los entrenadores y el personal médico.

Siguiendo las exigencias de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), los atletas kenianos convocados para los Mundiales de Doha (del 27 de septiembre al 6 de octubre) se someterán hasta entonces a un mínimo de cuatro controles sanguíneos y de orina.

"La clasificación (para el Mundial) se hará por los tiempos y por los controles", explica el presidente de la Federación Keniana de Atletismo (AK) Jackson Tuwei. "Hemos dicho claramente a todos nuestros atletas que aquellos que quieran ir al Mundial deben pasar por los tests".

Pero más allá de esta élite, el desafío sigue siendo inmenso, sobre todo por la gran cantidad de atletas a controlar. Unos 4.000 corredores de alto nivel están licenciados en la AK.

"Hay fácilmente cerca de 500 maratonianos top (...), por lo que es difícil para la Federación, dados sus limitados recursos, vigilar y controlar a cada atleta", destaca el periodista Elias Makori.

"Cada fin de semana, hay decenas de kenianos que ganan maratones en todo el mundo", añade Makori, que explica que muchos atletas de segundo nivel ven el dopaje como la única manera de salir de una vida de miseria.

- 'Una cultura de la honestidad' -

"En África del Este, contrariamente al resto del mundo, cientos y cientos de atletas profesionales viven muy bien gracias a las carreras", asegura el director de la AIU Brett Clothier.

"Muchos de estos atletas (...) nunca han sido controlados fuera de la competición", añade. "Estos atletas tienen la motivación, la oportunidad y los medios financieros para doparse, por lo que existe una fuerte demanda de productos dopantes".

El padre Colm O'Connell, legendario entrenador irlandés del doble campeón olímpico de los 800 m David Rudisha, considera que la base de la lucha contra el dopaje recae en la educación.

"Tenemos que inculcar a nuestros jóvenes, a medida que se convierten en atletas, una cultura de la honestidad, del juego limpio, se puede ganar sin (doparse)", insiste.

Aún perduran varios problemas: la inexistente trazabilidad de las sustancias dopantes suministradas por farmacias y hospitales, el laxismo en el control de los agentes de los atletas, a veces poco escrupulosos, la difícil identificación de los atletas, con nombres que a veces cambian según los diferentes papeles de identidad, etc.

La corrupción también se presenta a menudo como un freno en la lucha contra el dopaje. Tampoco se ha logrado el apoyo total de los políticos. El Parlamento, por ejemplo, decidió este año reducir en más de un 10% el presupuesto del ADAK, pasado a los 2,5 millones de dólares (2,2 millones de euros).

A un año de los Juegos de Tokio, Kenia considera que ya ha hecho suficiente para no volverse a encontrar con la situación de 2016, aunque el equilibrio sigue siendo precario.

FUENTE: AFP

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