WHISTLER, Canadá (AP). El alemán Felix Loch se deslizó con confianza en la curva final donde un colega olímpico perdiera la vida dos días atrás y ganó la medalla de oro en el luge para darle un poco de alivio a un deporte ensombrecido al poner los resultados por encima de la seguridad de los competidores.
La dominante actuación de Loch puso fin a una competencia de luge salpicada con la tragedia.
El viernes, Nodar Kumaritashvili, de 21 años y oriundo de la república de Georgia, murió durante un entrenamiento al salir disparado de su trineo a 145 kilómetros (90 millas) por hora y estrellarse contra unas barras de metal. Estas son ahora un lugar conmemorativo lleno de velas, flores y una tarjeta que dice: "Justo como el oro, tu sueño vivirá por siempre".
A consecuencia de la tragedia, la pista fue reducida para hacerla más segura, pero también más lenta. En resumen, a menos pista, menor velocidad.
Para Loch, quien se entrenó en los túneles de viento de la BMW, ese cambio no fue un obstáculo. Fue el más rápido. Por mucho.
Originario de Koenigssee, la capital de su país en este deporte, el alemán de apenas 20 años de edad puso a su país en la cima de la disciplina al destronar a Zoeggeler, quien buscaba igualar el récord del legendario teutón Georg Hackl, monarca olímpico en tres juegos olímpicos al hilo.
Esa es una marca que Loch, el nuevo chico maravilla, podría llegar a superar algún día.
"Va a ser muy difícil ganarle", dijo el canadiense Ian Cockerline. "Si mantiene este nivel estará en la cima por mucho tiempo".
Loch, quien ya es un dos veces campeón del mundo, se convirtió en el medallista de oro en luge más joven de todos los tiempos. Su compatriota German Dettlef Gunther tenía 21 años de edad cuando se impuso en Innsbruck 1976. Hackl, quien ahora entrena al equipo teutón, ganó su primer oro a los 25 años en los olímpicos de Albertville 1992.
En su último recorrido, Loch pasó cerca de la barra de acero que acabó con la vida de Kumaritshavili, la cual está cubierta por una pared de madera que se construyó la noche posterior a la muerte del georgiano.
La tragedia creó una gran preocupación sobre la pista del Sliding Centre de Whistler, que costó 110 millones de dólares y era considerada la más rápida del mundo.
FUENTE: Agencia AP