Con la fuerza de su brazo derecho que lanza bolas de 78 millas por hora (mph), Rosa María del Castillo se convirtió en la primera mujer en jugar en un equipo semi profesional masculino de México, ponchando tabúes de uno de los países más machistas de la región.
"Yo quiero creer que comenzarán a abrirse más puertas para mujeres en el béisbol, aunque no será muy rápido, se tendrán que ir dando las circunstancias poco a poco", dice en entrevista con la AFP la tímida chica de largo y rizado cabello café y mirada alegre.
El repertorio de esta chica de 1,72 cm de altura para burlar los bateadores incluye recta, curva y cambio.
Sus envíos llegan al home a una velocidad de 78 mph, la máxima cronometrada hasta ahora en una mujer. Un hombre lanza una bola con una velocidad promedio de 92 mph.
- Aceptada por sus compañeros -
Rosy debutó el domingo 29 de noviembre con los Azulejos de Tamanché en el partido contra Senadores y, aunque su equipo perdió 6x4, su mánager, Oswaldo Morejón, relata orgulloso que ese día la beisbolista "enfrentó a seis bateadores; sacó un out y le dieron tres hits".
Al sábado siguiente fue parte del abrumador triunfo sobre los Constructores de Morelos (13x3). "Tuvo una excelente salida; ponchó a dos bateadores", rememora Morejón en entrevista con la AFP.
Rosy fue descubierta el año pasado durante entrenamientos celebrados en Mérida a los que acudieron chicas de divisiones menores de todo el país.
"Ella fue la más avanzada. El nivel que ella mostró fue sobresaliente, y todo este año le dimos seguimiento", añade Morejón, también presidente de la Asociación Béisbol para todos.
Al saber que esta temporada uno de los pitchers de Azulejos de Tamanché sería mujer, sus compañeros arquearon las cejas.
"Pero rápidamente aceptaron la idea; algunos ya habían escuchado hablar de la velocidad de sus bolas, también entendieron que tendrían que cuidar un poco sus modales frente a ella, aunque Rosy está acostumbrada a jugar con hombres, conoce el rudo mundo de los hombres", añade el mánager.
Rosy "es la indicada para abrir las puertas del béisbol mexicano a las mujeres", remarca Morejón.
Las leyes mexicanas no prohíben la presencia de mujeres en los equipos masculinos, pero durante décadas a las mujeres mexicanas destacadas en el béisbol se las ha enviado a equipos de sóftbol.
"Yo jugué sóftbol, pero no es lo mismo, no me gusta, lo mío es el béisbol", ataja Del Castillo.
Una fuente de la Federación Nacional de Béisbol confirmó a la AFP que Rosy es la primera mujer en jugar en un equipo semiprofesional masculino, pero los sueños de Rosy no terminan ahí.
Ella quiere jugar en ligas profesionales de México, obviamente, pero también sueña con conseguir una beca para estudiar Mercadotecnia del Deporte en Estados Unidos o conseguir un contrato en Japón, el único país que tiene una liga profesional de mujeres.
- Sin tiempo para fiestas -
Los inicios de Rosy en el béisbol se remontan a sus tres años, cuando su hermano mayor le puso una pelota en las manos por primera vez. A los 6 años ya formaba parte de un equipo de niños. Su adolescencia transcurrió entre las bases del diamante.
"Solo tenía tiempo para el juego y el entrenamiento, no me interesaban las fiestas ni las malas noches", recuerda.
Rosy tuvo que enfrentar el machismo incluso de sus amigas, quienes insistían en decirle que el béisbol es un "juego de hombres", pero nada ni nadie la movió de su determinación por escalar mejores posiciones. "Ya a los 14 o 15 años pensaba en jugar profesionalmente", rememora orgullosa.
La atleta mexicana fue llamada a integrar la Selección Mundial de Béisbol femenino, que se reunirá en junio de 2016 para celebrar un "Showcase" en Estados Unidos.
Entre las convocadas, se encuentra también la francesa Melissa Mayeux, quien a sus 16 años fue la primera mujer incluida en la lista internacional de prospectos de Grandes Ligas.
FUENTE: AFP