NUEVA YORK (AP). Insostenible. Esa puede ser la palabra que mejor define la situación en torno a los Dodgers de Los Angeles y su propietario Frank McCourt.
Para McCourt, es algo humillante en todos los sentidos. De ahora en adelante, no podrá comprar ni siquiera un lápiz sin el consentimiento del administrador que Selig planea nombrar en los próximos días para encargarse del manejo del club.
No hay antecedentes en el béisbol profesional de Estados Unidos de que el control de una franquicia haya sido desposeído de semejante forma a sus propietarios.
Hace un año, los Rangers de Texas estaban sumergidos en problemas financieros que forzaron su venta. Pero su dueño Tom Hicks pudo seguir al mando hasta completar la subasta.
George Steinbrenner, el extinto dueño de los Yanquis de Nueva York, tuvo la facultad de nombrar un encargado interino cuando a comienzos de los 90 debió purgar una suspensión.
Lo que ocurre con los Dodgers y su administración es un desastre épico, propiciado por el divorcio del matrimonio de Frank y Jamie McCourt.
La ley en el estado de California estipula que el patrimonio matrimonial debe dividerse por partes iguales.
Frank quiso quedarse con el control absoluto del equipo y trató de apelar a un acuerdo prenupcial de 2004 que le otorgaba ese derecho, pero un juez de Los Angeles anuló en diciembre pasado ese pacto y favoreció el reclamo de Jamie por la otra mitad.
Aunque el divorcio de la pareja se concretó en octubre pasado, las partes siguen sin ponerse de acuerdo sobre la repartición de una fortunda estimada en 1.200 millones de dólares.
El proceso de divorcio de los McCourts, que estuvieron casados 30 años, indignó a los aficionados de los Dodgers al exhibir los gastos faraónicos de la pareja, además de ventilarse los trapos sucios.
Todo estalló justo en el último momento exitoso de la franquicia, en medio de la serie de campeonato de la Liga Nacional de 2009 que perdieron contra los Filis de Filadelfia.
Anticipándose a la demanda de divorcio, Frank le mandó un correo electrónico a Jamie comunicándole que estaba despedida como directora ejecutiva de la franquicia.
En esa misiva, Frank acusó a Jamie de insubordinación y de conducta inapropiada con un empleado suyo, aludiendo a un presunto amorío de su esposa con un chofer.
Al año siguiente, los Dodgers terminaron con marca de 80-82. Su manager Joe Torre anunció su salida cuando faltaba poco para el final de la temporada y Don Mattingly fue nombrado como sucesor.
No han lucido nada fuera del otro mundo en esta campaña, con foja de 9-10 y siete derrotas en sus últimos 11 partidos. El promedio de asistencia a los juegos en el Dodger Stadium se ha desplomado un 11% con respecto al año previo.
Para colmo de males, un aficionado de los Gigantes de San Francisco fue salvajemente golpeado en el estacionamiento del Dodger Stadium, dejándolo en coma y provocando un rechazo generalizado.
La incertidumbre había empezado a tener un efecto paralizante en las operaciones de los Dodgers.
Selig tomó su iniciativa luego que el diario Los Angeles Times informó que Frank McCourt había tramitado un préstamo de 30 millones de dólares de parte de Fox, la cadena de televisión que transmite los juegos de los Dodgers. Ese dinero, según el diario, tenía como fin cumplir con los pagos de la nómina de salarios.
Frank McCourt no quiere dar el brazo a torcer al señalar su intención de abrir otro frente de litigio.
"Las Grandes Ligas establecen una estricta normativa financiera que todos los 30 equipos deben cumplir. Los Dodgers cumplen son esas normativas. En este sentido, cuesta entender la medida tomada por el comisionado", dijo McCourt en un comunicado en respuesta a la intervención ordenada por Selig.
Los jugadores confían que la coyuntura no afecte al equipo.
"Nuestra responsabilidad es dedicarnos al béisbol y ganar la mayor cantidad de juegos que se puede. No podemos ponernos a estar atentos a cuestiones ajenas al terreno", afirmó el jardinero central Matt Kemp.
"Todo esto es triste", destacó Tom Lasorda, el legendario manager que en 1988 guió a los Dodgers a su último campeonato de la Serie Mundial y que es asesor de Frank McCourt.
"Llevo 62 años en este equipo y nunca había visto algo así. Frank adora a los Dodgers. Mucha gente no lo ve, pero de veras adora a los Dogders", afirmó.
FUENTE: Agencia AP