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Béisbol Béisbol -  13 de abril de 2011 - 14:00

Wilson Ramos aprende del mejor maestro

NUEVA YORK (AP). Wilson Ramos tení­a apenas 16 años cuando ya admiraba a Iván Rodrí­guez, el receptor de unos Marlins de la Florida que en 2003 se coronarí­an campeones de la Serie Mundial.

Ahora, en el presente de 2011, Ramos y Rodrí­guez se encuentran juntos en el mismo club, los Nacionales de Washington.

Uno _el venezolano Ramos_ es el aprendiz que cada dí­a se consolida detrás del plato. El otro es un insigne veterano con credenciales del Salón de la Fama, el puertorriqueño Rodrí­guez.

Se suponí­a que ambos se alternarí­an la titularidad esta campaña, pero el desempeño en alza de Ramos hizo adelantar los plazos.

El manager Jim Riggleman confirmó en voz alta la semana pasada que, de ahora en adelante, Ramos será quien tendrá la mayor cuota de juegos.

No hay que rebuscar demasiado para saber por qué. Ramos batea para .450 (nueve hits en 20 turnos) y en cuatro de sus siete partidos ha ligado más de un imparable. También ha sacado a dos de los cuatro corredores que han intentado el robo.

En contraste, Rodrí­guez anda en .167. Tuvieron que pasar una decena de turnos para que conectase su primer hit.

"Mientras más juega, más me impresiona, así­ que (Wilson) va a jugar más", dijo Riggleman.

Ramos desembarcó en Washington el año pasado en el canje del relevista Matt Capps a Minnesota, donde el venezolano no tení­a espacio ante la presencia de Joe Mauer.

Una coyuntura del joven en ascenso contra alguien con 14 convocatorias al Juego de Estrellas puede provocar tensiones.

Pero Rodrí­guez, con 39 años y a sólo 180 hits de alcanzar el hito de los 3.000, ha aceptado sin problemas un papel secundario.

"Soy consciente que él es el futuro de la organización y aquí­ estoy para darle mi ayuda", afirmó Rodrí­guez.

Se puede afirmar que Ramos está adquiriendo un posgrado con alguien que tiene todo un doctorado.

"Iván lo ha ayudado mucho. Mejor maestro no puede tener", afirmó Liván Hernández, el abridor cubano de los Nacionales.

Ramos dice que absorbe todo lo que puede de Rodrí­guez, particularmente en cuanto al trabajo con los lanzadores.

"La relación entre Iván y yo ha sido muy buena, ha crecido un compañerismo bastante bonito", indicó Ramos en una reciente conversación con AP. "Me ofreció su ayuda totalmente, pasara lo que pasara".

"Desde que era un niño, siempre he seguido sus pasos. Fue mi modelo para ser catcher", añadió. "Siempre le estoy preguntando toda clase de cosas, durante los juegos, conversando en el clubhouse".

Admite que ha sido una sorpresa el mayor protagonismo que ha adquirido.

"Me siento ciento por ciento preparado para asumir esta responsabilidad de jugar a diario", señaló. "Pero la verdad es que no me lo esperaba tan rápido".

Ramos es uno de los dos grandes prospectos venezolanos en la receptorí­a que se vislumbran en el horizonte. El otro es Jesús Montero con los Yanquis de Nueva York.

No son muchos los venezolanos que se han destacado detrás del plato en las mayores desde que Baudilio Dí­az debutó en 1977. Dí­az, Ví­ctor Martí­nez y Ramón Hernández fueron seleccionados para el Juego de Estrellas. A Eduardo Pérez se le conoce por haber sido el catcher personal de Greg Maddux en Atlanta.

"La receptorí­a es un trabajo bastante duro y a muchos venezolanos les gusta", sostuvo Ramos. "Trabajar en la receptorí­a es algo que te da para ser lí­der en tu equipo. El talento ha venido creciendo y yo pienso que vamos a ser más".

Como un catcher debe estar en permanente comunicación con lanzadores y coaches anglosajones, la barrera del idioma es percibida como un freno para los latinoamericanos.

Ramos reconoce que su inglés aún no es perfecto, pero que cuenta con el nivel necesario para hacerse entender.

"Desde que estaba en las menores con Minnesota me decí­an que estuviese pendiente, que para cuando jugara a este nivel iba a necesitar mucho el inglés para comunicarme ...", relató. "Me puse de lleno a estudiarlo. Me defiendo bastante. No lo hablo al ciento por ciento todaví­a, pero he aprendido lo básico para comunicarme y entender cómo a los lanzadores le gusta pitchear".

Liván Hernández apenas ha hecho baterí­a tres veces con Ramos y sólo tiene elogios.

"No ves un talento así­ todos los dí­as", comentó el cubano. "Es bastante inteligente, ya sabes lo que va a pedir y lo que tú quieres tirar. Eso es muy importante. Es la quí­mica entre el que está pensando en la loma y el catcher. A lo mejor tú te dices 'voy a tirar recta afuera' y cuando él te da la seña y te da la recta afuera. Ahí­ es cuando tú ves la quí­mica".

FUENTE: Agencia AP

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