Entró a la sala de conferencia del estadio Metropolitano de Barranquilla con una sonrisa en su rostro.
Sentado junto a el Mohamed Yassin, pero la presencia del jóven jugador fue completamente opacada por su técnico que irradiaba alegría y una jocosidad única.
A la primera pregunta sobre qué pensaba de Panamá, respondió que era un equipo grande ya que sino, no estaría en un Mundial.
Y así fueron todas sus respuestas, positivas y con gratitud ante la presencia de Egipto por séptima vez en un Mundial de esta categoría.
Gratitud que inició cuando se le brindó la oportunidad de dirigir al jóven combinado egipcio, y es que luego de la renuncia de manera repentina de Mostafa Younes, fue Diaa el que tomó las riendas de un equipo que llevaría al tercer lugar de la eliminatorias africanas.
Todos miraban asombrados y con espectativa a la respuestas del técnico que contestaba en inglés, pero hacia gestos universales con las manos y el rostro que traducian automaticamente sus frases llenas de vida. Panameños, colombianos, egipcios, austriacos y brazileños; todos gozamos de las palabras y gracias del técnico El Sayed Diaa.
Su participaciín en la conferencia la cerró con broche de oro: "Panamá quiere ganar, Egipto quiere ganar, despues del juego no importa que pasa, nos damos la mano...no se preocupen" y con eso se despidió el Faraón.
FUENTE: Alessandra Mezquita