La policía estadounidense detuvo el miércoles a Jonathan Dwyer, de los Cardenales de Arizona, bajo sospecha de asalto, lo que lo convierte en el último jugador de la NFL que llega a los titulares por mala conducta fuera de los terrenos de juego.
"Nos dimos cuenta de estas alegaciones esta tarde cuando se nos notificó por la policía de Phoenix y estamos cooperando plenamente", dijeron los Cardenales en un comunicado, añadiendo que Dwyer no jugará por un período indefinido. "Dada la gravedad de las denuncias, hemos dado el paso inmediato para desactivar a Jonathan de todas las actividades del equipo", añadió la nota.
El diario Arizona Republic informó en su sitio web de que el running back, de 25 años de edad, fue detenido en las instalaciones de entrenamiento del equipo, bajo sospecha de asalto con agravantes.
Un portavoz de la policía de Phoenix dijo que los investigadores redactaron un informe sobre el incidente, ocurrido el 11 de septiembre, y los detectives habían estado desde entonces trabajando con los registros médicos y entrevistando a testigos.
Dwyer, en su quinta temporada de la NFL, fue seleccionado por los Pittsburgh Steelerls y firmó un contrato de un año con los Cardenales en marzo.
El arresto de Dwyer se une a otros casos judiciales de gran repercusión que involucran a jugadores de la NFL, como Ray Rice, Adrian Peterson y Greg Hardy.
Rice, estrella de los Baltimore Ravens, fue suspendido indefinidamente de la liga mientras se investigan las acusaciones de haber golpeado a su novia.
Hardy, jugador de los Carolina Panters, está apelando una condena por agredir a una exnovia y Peterson (Minessota Vikings) está acusado de abuso de menores por la presunta paliza propinada a su joven hijo, una acusación que él niega.
El tackle defensivo de los San Francisco 49ers, Ray McDonald, también está acusado de golpear a su novia embarazada.
FUENTE: AFP