Por primera vez, el ABS (el Sistema Automatizado de Desafío de Bolas y Strikes, impulsado por T-Mobile) ha llegado a la MLB en temporada regular y postemporada, después de varios años de pruebas en los Entrenamientos Primaverales, el Juego de Estrellas y las Ligas Menores. Aunque lo verás por primera vez de verdad en la Noche Inaugural, ya ha estado operando en cada juego de los Entrenamientos Primaverales, 291 veces para ser exactos, hasta los juegos del martes.
En Triple-A en el 2025, la tasa de revocación fue casi exactamente del 50%. Los bateadores no fueron tan buenos, con 45% de éxito, como los defensores, con casi 55%. En cuanto a qué significa exactamente “defensores”, más sobre eso más adelante.
Esos números se correlacionan bastante bien con lo que hemos visto en los primeros días de los Entrenamientos Primaverales del 2026. La tasa de revocación es 52%, y los bateadores no han sido tan buenos, con 48% de éxito, como los defensores, con 55%.
Eso es lo esperado por intuición. Los receptores pueden ver el juego con una perspectiva más amplia que los bateadores, que solo tienen ratos breves en el plato para desafiar, y los receptores están en cuclillas con una vista de la zona similar a la del umpire.
2. Relativamente pocos pitcheos son desafiados.
Si te preocupa que esto vaya a apoderarse del juego, no lo hará.
El año pasado en Triple-A se hicieron poco más de 861,000 lanzamientos. Sobre ellos, hubo 9,432 desafíos, lo que significa que apenas un poco más del 1% de todos los pitcheos terminó en un desafío. Como la tasa de revocación es aproximadamente 50/50, entonces el 0.5% de todos los lanzamientos terminó siendo revertido. La verdad, no es mucho.
3. Los desafíos sí se guardan para el final, pero hay más revocaciones temprano.
Comparativamente, no hay tantos desafíos en el primer inning. La tasa general de desafíos en el primer inning en Triple-A en el 2025 fue 2.1%, la más baja de cualquier entrada, y solo aumenta de manera incremental hasta llegar al 3% en el quinto y luego casi al 5% en el noveno. Eso, por intuición, tiene sentido. En los primeros innings, las situaciones usualmente no son lo suficientemente importantes como para arriesgar perder la capacidad de desafiar más tarde. Para el noveno, no hay mañana. Úsalo o piérdelo. No hay mucho costo si te equivocas.
4. Los bateadores se preocupan más por evitar ponches que los defensores por evitar bases por bolas.
Mientras los bateadores de Triple-A desafiaron en poco menos del 5% de los lanzamientos desafiables, 4.8% para ser exactos, eso se disparó a 20% con dos strikes y a 25% en cuentas llenas.
Puedes interpretar eso como que con dos strikes, los bateadores eran de cuatro a cinco veces más propensos a usar un desafío para evitar el ponche que en cuentas donde no había riesgo de ponche. Comprensible. Pero hay un costo real. Ser más desesperados por revertir ese strike tres significó que los bateadores de Triple-A fueron mucho menos efectivos a la hora de tener razón.
5. Hay suficiente diferencia como para esperar que exista habilidad real en esto.
De nuevo, no podemos decirlo lo suficiente. Los jugadores de Ligas Menores no son jugadores de Grandes Ligas. De la misma manera que no deberíamos esperar que alguien de los Oklahoma City Comets o Norfolk Tides batee como el dominicano Juan Soto, quizá tampoco serán tan buenos desafiando. Ten eso en mente.
Pero a nivel de equipos, vimos a los Las Vegas Aviators, de los Atléticos, tener razón el 54% de las veces como bateadores, con los 30 equipos bajando poco a poco hasta el 36% de los Syracuse Mets al final. Esa es una diferencia grande. Vimos bateadores acertar el 83% del tiempo, como cuando Davis Schneider, de Toronto, se fue de 10-2 en un breve regreso a las Menores. También vimos a otros acertar apenas el 12%, como Zac Veen, de Colorado, con 22-3.
FUENTE: MLB