MASON, Ohio, EE.UU. (AP). El calor ya pesaba cuando Rafael Nadal decidió comenzar el esfuerzo del entrenamiento matutino el lunes con golpes fuerte a la pelota en la cancha que lo hicieron sudar durante una hora y 45 minutos.
El español, de 23 años, conoce sus limitaciones cotidianas durante su regreso de dos meses alejado de los torneos de la gira para que sus adoloridas piernas reposaran y sanaran.
En condiciones normales, habría practicado 45 minutos más para afinar su preparación con miras a comenzar esta semana su participación en el Masters de Cincinnati, que reparte una bolsa de tres millones de dólares.
Por ahora, no puede.
"Necesito ir despacio, no?", dijo después de la práctica, bajo casi 27 grados Celsius (80 Fahrenheit).
Ir lento significa no esforzarse demasiado en el segundo torneo de su retorno a la gira. Implica aceptar que difícilmente estará en su mejor momento cuando arranque el Abierto de Estados Unidos en dos semanas.
"Claro, el Abierto de Estados Unidos es muy importante", explicó Nadal, pero después "queda mucho de la temporada, y me gustaría estar preparado para jugar un buen final de temporada".
Nadal y Roger Federer, que durante años han gastado su calzado deportivo en las canchas de tenis, eran dos de las principales incertidumbres al comenzar el lunes el Masters de Cincinnati cuando los dos mejores tenistas practicaban y descansaban. El jugador con el mayo nivel en acción era Gilles Simon, el noveno, quien venció 6-3, 6-2 a Wayne Odesnik.
Mientras Nada toma con calma su regreso de la tendinitis en ambas rodillas, el suizo Federer intenta ajustar su vida en la gira con las mellizas que tuvo su esposa, Mirka, el 23 de julio.
FUENTE: Agencia AP