OAKLAND, California, EE.UU. (AP). El quarterback de los Jets de Nueva York Mark Sánchez ya tenía marcas rojas bajo el ojo y en la nariz el domingo después del partido que perdió su equipo frente a los Raiders de Oakland.
"No tengo idea", dijo Sánchez luego de haber pasado para 369 yardas, un récord en su carrera, y dos anotaciones, aunque los Jets cayeron 34-24 en Oakland. "Simplemente salí a la banca y mi nariz me estaba matando".
Le tomarían una radiografía para ver si la nariz estaba rota. Ha sido un inicio difícil para Sánchez, que tuvieron que hacerle exámenes por una conmoción cerebral luego del partido inaugural contra Dallas, y se lastimó el brazo derecho la semana pasada frente a Jacksonville.
En esta ocasión Sánchez no era el único lastimado en el vestidor de Nueva York.
El cornerback Antonio Cromartie, que tuvo cuatro castigos y cometió un error costoso al perder el balón en una patada de salida en el tercer cuarto, tenía una costilla fracturada y fue a rayos X. El equipo aún desconocía su condición.
FUENTE: Agencia AP