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Béisbol Béisbol -  18 de septiembre de 2010 - 16:00

Ya nadie se burla de Omar Infante

NUEVA YORK (AP). Cuando Omar Infante fue seleccionado para el último Juego de Estrellas, las burlas y las crí­ticas llovieron parejo.

¿Cómo era que un utility sin puesto fijo con los Bravos de Atlanta podí­a ser convocado por el manager Charlie Manuel mientras que Joey Votto tení­a que esperar el resultado del voto por internet?

Abrumado por la recepción negativa, el propio Infante admite que quiso renunciar al clásico que se disputó en Anaheim.

"Fue difí­cil para mí­, en las crí­ticas mucha gente tení­a razón. No tení­a los números suficientes para ir al Juego de Estrellas, mientras habí­an muchos peloteros que de verdad se lo merecí­an", declaró.

Manuel, el piloto de la Liga Nacional, simplemente se inclinó por el valor que aportaba el venezolano a su equipo, al contar con un jugador polifacético que ha jugado en cinco posiciones diferentes esta campaña.

"Yo le decí­a a mi familia, 'la culpa no es mí­a, yo no tomé esa decisión, la tomó el manager y yo no puedo decirle que no al manager'", recordó Infante.

Ahí­ fue donde intervino su esposa Yohanna, diciéndole: "'Tienes que ir porque profesionalmente te lo has ganado, te lo mereces'".

Más de dos meses después, ya nadie se burla de Infante.

Ahora es el actor principal de una historia asombrosa, que podrí­a concluir con uno de los campeones de bateo menos esperados en la historia reciente.

De momento, Infante no aparece en la lista de lí­deres de promedio de bateo en el Viejo Circuito. Pero eso se debe al formalismo de que aún no suma suficientes apariciones.

Se requieren 502 y al comenzar la jornada del sábado sumaba 443. Le quedan 14 partidos para llegar a la mágica cifra de 502, es decir toda una carrera contra el tiempo.

Aún cuando se quede corto, a Infante se le podrán sumar turnos en blanco y saldrí­a campeón de bateo mientras mantenga el promedio más alto. Fue la fórmula con la que Tony Gwynn ganó un tí­tulo en 1996, año en el que su promedio fue reducido de .364 a .359 e igual quedó primero.

El actual promedio de Infante es de .339, apenas dos puntos porcentuales detrás de su compatriota Carlos González de los Rockies de Colorado.

"Yo quisiera ese regalo, es el sueño de todo bateador", afirmó Infante, de 28 años. "Yo quiero que sea entre los venezolanos. Pase lo que pase yo estaré contento".

Cualquiera de los dos se convertirí­a en el tercer venezolano que conquista un tí­tulo de bateo, siguiendo los pasos de Andrés Galarraga en 1993 con Colorado y Magglio Ordóñez en 2007 con Detroit.

Infante ya habí­a hecho un aviso de su capacidad al batear para .305 en 2009, pero su acumulado hasta antes de esa campaña era de .260.

Lo que ha ocurrido este año es que como nunca ha tenido más tiempo de juego a raí­z de las lesiones de compañeros _su compatriota Martí­n Prado y Chipper Jones_ abriéndole paso en la alineación.

Pasó a ser pieza diaria en la alineación que confecciona el manager Bobby Cox cuando Prado fue colocado en la lista de lesionados el 30 de julio.

Desde entonces, Infante batea para .348, .391 de embasado y .478 de slugging. A ello deben incluirse 23 juegos con más de un hit y 34 carreras anotadas.

"Nunca lo ves desperdiciando un turno", dijo Cox sobre su primero al bate. "Es la clase de jugador que no puede faltar en un equipo".

"Lo que ha hecho no tiene precio, ha sido nuestro salvador", añadió Jones, el tercera base cuya lesión en la rodilla izquierda le dejó fuera de la temporada. "No trata de hacer de más y es paciente en el plato. Tiene clara la idea sobre el arte que es aprovechar todo el terreno".

El infortunio de Jones, acaecido el 10 de agosto, fue lo que provocó que Infante quedase instalado en la intermedia y Prado en la antesala. Y hay otro venezolano en el cuadro interior de Atlanta. Se trata de Alex González, el campocorto que adquirieron de Toronto antes de la fecha lí­mite de cambios.

"No sabes lo orgulloso que me hace sentir el vernos a los tres todos los dí­as", dijo Infante.

Se puede decir que Infante ha demostrado, tras todos los cuestionamientos, que realmente tení­a los atributos para estar en un Juego de Estrellas

"Siempre en la pelota pasan cosas que uno no se espera y por eso siempre digo que hay trabajar. Este año se me abrieron muchas oportunidades. La elección al Juego de Estrellas me ayudó mucho como motivación", sostuvo. "Hace tiempo que no agarraba 400 turnos. Estoy contento porque el manager me ha dado tantas oportunidades y yo las he aprovechado".

FUENTE: Agencia AP

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