SAN PEDRO SULA, Honduras (AP). El autobús que transportaba a la selección de Estados Unidos se detuvo frente al hotel, mientras apenas una docena de policías locales montaba guardia. El contingente de seguridad del Departamento de Estado había acompañado al equipo en el vuelo desde Miami.
Aunque sí había militares el jueves, cuando llegó el vuelo fletado del equipo al Aeropuerto Internacional Ramón Villeda, se trató de un grupo mucho menor que el que protegió al equipo durante los dos últimos mundiales, en Corea del Sur y Alemania.
"Si ellos nos envían acá como selección de Estados Unidos, no puedo estar preocupado en absoluto de que el Departamento de Estado y todos los demás no estén preparados", dijo el capitán Carlos Bocanegra.
En una céntrica plaza estaba una de las pocas señales de las disputas políticas que persiste en esta nación centroamericana, la cual atraviesa grave tensión desde que un golpe militar derrocó al presidente Manuel Zelaya en junio.
Zelaya regresó al país a finales de septiembre y se refugió en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, complicando la situación para el presidente de facto Roberto Micheletti.
"La constitución no se negocia", decía un cartel.
El técnico estadounidense Bob Bradley informó a los jugadores sobre la situación de la seguridad antes de que el equipo partiera de Florida, pero no dedicó mucho tiempo al tema.
"A donde sea que viajemos, siempre tenemos una seguridad tremenda. En este caso particular hemos tenido una pequeña discusión con el equipo, de modo que ellos están al tanto de los diferentes factores", dijo. "Estamos muy satisfechos con la forma en que se maneja nuestra seguridad".
Tom King, director administrativo de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, salió a Honduras tres días antes que el equipo. Cuando los jugadores llegaron, varios reporteros locales esperaban en el hotel, pero no hubo evidencia alguna de aficionados hostiles.
A dos días del partido, las calles del centro estaban llenas de revendedores que ofrecían boletos para el partido en el Estadio Olímpico Metropolitano, al que le caben 45.000 espectadores. Había también a la venta muchas camisetas de la selección catracha.
Estados Unidos se clasificará por secta vez seguida al Mundial si gana, aún cuando le restaría otro partido de la eliminatoria. Pero Honduras tiene ocho victorias como local en el mismo número de partidos durante la eliminatoria, anotando 22 goles y recibiendo sólo tres en esos cotejos.
Los catrachos tratan de colarse por segunda vez al Mundial, después de lograrlo sólo en 1982.
"Todo el país los apoyará a ellos", dijo Bocanegra. "No quiero meterme en el aspecto político, pero evidentemente esto sería algo que uniría a todos, el fútbol podría lograrlo, lo que es muy bueno".
FUENTE: Agencia AP