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Fútbol Fútbol -  22 de junio de 2013 - 17:00

Sub20: México siempre lleva hinchada

GAZIANTEP, Turquía (AP). Fueron pocos pero se hicieron sentir mucho. México no tuvo el tradicional apoyo de mariachis, trompetas y violines, pero su gente no lo abandonó, en especial familiares de jugadores de la selección que debutó el sábado con una derrota 2-1 ante Grecia en el Mundial Sub20.

Entre un centenar de hinchas estaba el padre, la madre y dos hermanitos de Jorge Espericueta, quien marcó el gol mexicano con un tiro libre en la primera etapa que fue el de un transitorio empate.

"Le dije a mi hijo que no se guarde nada, que ponga todo", dijo Espericueta, padre, quien se llama Jorge como su hijo. "Esta es una buena vidriera para seguir progresando".

Espericueta, quien en el gol le pegó como los dioses ya que sacó un chanfle perfecto, también recibió el apoyo de su madre Juani y de sus hermanitos Litzy y Jovanni, de 11 y 10 años, respectivamente, todos ellos con una camiseta mexicana con el número 7 en la espalda, el mismo que usa ese jugador de los Tigres de la UANL.

Pedro Bueno, el padre del atacante Marco Bueno, fue otro de los "hinchas" mexicanos que ocuparon las casi despobladas tribunas de un estadio para unas 17.000 personas y que a la hora de jugar México-Grecia no tenía a más de un millar.

La preocupación de Pedro, además de la de ver ganar a México, era la comida. Un tema que al parecer también preocupa a otros familiares que en la cancha formaron casi el corazón de la hinchada del Tricolor, y que se hicieron notar con su aliento.

"Todos andamos buscando tacos", dijo Pedro Bueno. "Encontramos unos tacos árabes pero no son tan buenos como los nuestros".

Bueno padre le dijo a The Associated Press que en la madrugada de este sábado vivió un susto.

"Estaba durmiendo cuando me despiertan unos cohetes, creo. Me sobresalté. Eran las tres o cuatro de la mañana; no recuerdo bien, porque seguí durmiendo", destacó. "Pero cuando me levanto y voy al lobby del hotel me entero que otros también se habían despertado. En la consejería del hotel nos dijeron que no eran cohetes, sino bombas que se tiran entre los sirios".

Esta ciudad está en la frontera de la convulsionada Siria.

Luis Enrique González, padre del volante Arturo González, fue otro de los que sufre por el idioma y los platos rotos los paga la comida.

"Nadie habla inglés y en el hotel muy poco; días atrás fuimos a un restaurante; pedimos carne y nos trajeron pollo", recordó Luis Enrique con una sonrisa. "Por lo menos estaba sabroso".

Familiares del capitán y defensor Antonio Briseño y del centrocampista José Abella, también estuvieron en el estadio.

La Copa Confederaciones en Brasil, donde el seleccionado mayor mexicano quedó eliminado, sería una de las razones de los pocos hinchas aztecas en Turquía.

La distancia entre México y Brasil es bastante menor y resulta más apetecible ver a un seleccionado mayor que a uno juvenil.

FUENTE: Agencia AP

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