El Napoli sumó este martes su segunda victoria de la temporada ante el Qarabag (2-0), un éxito que le permite reconducir su dubitativo inicio en la competición continental gracias a la inestimable labor del escocés Scott McTominay, protagonista en los dos goles que decantaron la balanza en el Diego Armando Maradona.
Napoli gana en Champions League
Porque apareció justo a tiempo para resolver un partido que, con el paso de los minutos, se le fue complicando al equipo de Antonio Conte. No porque el Qarabag diera síntomas de peligro que pudieran poner el aprieto el resultado, pero sí por el nerviosismo que cada jugada al limbo fue generando el los jugadores.
La chilena de Neres en la primera mitad fue el pistoletazo de salida al carrusel de ocasiones que Kochalski, meta del Qarabag, se dedicó a desbaratar. Lo intentaron también Olivera, Lobotka, Lang y Hojlund sin éxito. Este último, incluso, desde los once metros tras un más que discutible penalti señalado por Marciniak sobre Di Lorenzo. El meta sacó una mano firme para evitar el tanto del danés, que cuando fue sustituido pidió perdón a la grada.
Llegó Neres a toparse con el larguero. Fue el jugador más desequilibrante de la noche. También el más desafortunado.
Entre ocasión y ocasión, llegó el gran susto de la noche. McTominay, con empate a cero todavía en el marcador, probó fortuna desde la distancia. Su potente disparo impactó violentamente en la cara del colombiano Kevin Medina, que cayó desplomado. Intervinieron rápidamente las asistencias, pero el central se puso en pie por su propio pie tras segundos de incertidumbre, en los que pareció perder el conocimiento, y continuó jugando unos minutos más, hasta que, pese a su negativa, fue sustituido.