El pelotero dominicano Julio Rodríguez vivió un día especial fuera del diamante, lleno de intercambio de pines, selfies, tenis de mesa y deslizamientos por la colina luego de disputar el Clásico de Pequeñas Ligas en la MLB con los Marineros de Seattle.
Un día después de sentirse mal de salud, Rodríguez volvió con toda su energía, listo para regalarle a cada jugador de Pequeñas Ligas una experiencia que él mismo hubiera soñado tener cuando era niño, viendo la Serie Mundial de Pequeñas Ligas por televisión.
Cortar cajas de cartón para que queden planas y resbaladizas, usarlas como trineos sobre el césped gastado de la colina… eso es una tradición obligada al visitar la Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Y después de tanto tiempo esperando llegar a Williamsport, J-Rod no iba a perder su turno.
“Sólo pedí unas clases rápidas. Sabía que lo iba a hacer. Sólo necesitaba un poco de seguridad; eso era todo”, señaló J-Rod.
Un día especial para el pelotero de la MLB
Primero, reunió a todos los niños que estaban cerca para grabar un video tipo selfie. Sin dudarlo, los pequeños comenzaron a corear “JU-LI-O” una y otra vez, hasta que el tres veces convocado al Juego de Estrellas empezó a bailar al ritmo de sus voces. Luego encontró un lugar con sombra y se sentó a charlar con cualquier niño que quisiera hacerle una pregunta.
“Fue un momento de calidad. Siento que al final del día, sé que soy alguien a quien admiran y no tienen muchas oportunidades de compartir fuera del terreno, sentados en la colina, bajo la sombra. No tienen muchas experiencias así. Para mí, es una forma de devolverles y seguir motivándolos a dar lo mejor de sí”, finalizó
FUENTE: MLB