BERLIN (AP). La uruguaya Deborah Rodríguez sólo tiene 16 años y no pareció sentir el pánico escénico de debutar en un mundial absoluto de atletismo.
"La verdad es que me sentí muy contenta, fui rapida y me sentí muy bien", dijo.
Rodríguez corrió la primera serie clasificatoria de los 400 vallas. Llegó en última posición con un tiempo de 59.21 segundos.
Hasta la fecha, sólo había competido en tres carreras esta temporada, la mayoría de ellas en categorías inferiores. El pasado julio, se confirmó como una de las promesas más sólidas del atletismo uruguayo con un tercer puesto en el mundial juvenil de Bressanone, en Italia.
"No lo tomé tanto como una competencia, sino como una experiencia", explicó. "Yo tengo 16 años y no vine con ningún objetivo en especial, ni pasar a una final ni buscar una medalla, porque sé que es muy difícil".
Rodríguez quiere seguir progresando y piensa que poder participar en Berlín ha sido un premio a su constancia y al sacrificio que supone dedicarse al atletismo.
Hace dos años, se marchó sola a la localidad de Maldonado para entrenar y estudiar.
Y no miró atrás.
"Me siento muy orgullosa. Dejé muchas cosas. Dejé mis amigos, dejé mi familia y me dediqué sólo al atletismo", relató. "A pesar del sacrificio, vale la pena todo. Competir acá con los más grandes del mundo a los 16 años..., creo que mucha gente quisiera estar en mi lugar".
Rodríguez aseguró que fue su entrenador quien decidió que tendría futuro como vallista.
"Hay que tener una buena cabeza y técnica para competir en 400 vallas", explicó. "Vas corriendo y tienes un obstáculo que pasar y no es uno (obstáculo), son 10".
En diciembre, Rodríguez cumplirá 17 años. Su techo como atleta, todavía está por descubrir.
FUENTE: Agencia AP