Los argentinos que asistieron al Arena Corinthians de Sao Paulo recibieron el mejor regalo: ver desde las gradas la clasificación de su país a la final del Mundial, como no ocurría desde hace 24 años.
FUENTE: AFP
Los argentinos que asistieron al Arena Corinthians de Sao Paulo recibieron el mejor regalo: ver desde las gradas la clasificación de su país a la final del Mundial, como no ocurría desde hace 24 años.
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