DALIAN, China (AP). Nadie apostaba por él para estar en unos juegos olímpicos. Pero de alguna manera, Leo Manzano llegó hasta Beijing.
Manzano nació en México y recibió la ciudadanía estadounidense hace apenas cuatro años, y en los Juegos de Beijing competirá en los 1.500 metros en representación de su patria adoptada.
Lopez Lomong y Bernard Lagat, de Sudán y Kenia, respectivamente, también integran el equipo estadounidense de los 1.500 metros, para completar una historia de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en busca del "sueño americano" y hallaron un camino hasta las olimpiadas.
"Mi papá me hizo ver lo que realmente valen las cosas", dijo Manzano, de 23 años, en el campo de entrenamiento del equipo estadounidense de pista y campo en China.
Cuando tenía cuatro años, Manzano cruzó ilegalmente la frontera de México a Estados Unidos con amigos de su familia para reunirse con su papá, Jesús. Jesús realizaba todo tipo de labores en Estados Unidos y realizó más de una docena de peligrosos viajes a México para llevar dinero.
Finalmente, toda la familia se reunió en Estados Unidos, y Manzano tuvo que esperar más de 15 años para recibir la ciudadanía.
"Estoy realmente agradecido pro todo lo que ha hecho", dijo Manzano sobre su padre. "El hecho de haber venido a Estados Unidos. Me hace apreciar mucho las cosas".
Manzano mide 1,64 metros de estatura y pesa unos 56 kilogramos, y hace poco que se convirtió en profesional. El estudiante de la Universidad de Texas corrió como aficionado en el mundial del año pasado y recibió una lección sobre el estilo profesional.
Hubo codazos, patadas, y tuvo dificultad para ganar un lugar en la pista.
Así que Manzano aprendió a correr como alguien de su tamaño, apoderándose temprano de la delantera para mantenerse lejos de las muchedumbres, sin esperar al empuje final. Esa estrategia lo ayudó a terminar en segundo lugar en las eliminatorias del equipo estadounidense.
Esta semana, sus padres subirán por primera vez en sus vidas a un avión para ver a su hijo competir en Beijing. Manzano tiene un contrato de patrocinio con Nike que "facilita un poco las cosas para todos", afirmó. Nada mal para un niño que comenzó a correr sólo para evitar la jardinería, el trabajo que sus padres querían que hiciera para contribuir con dinero al hogar.
"Cuando les dije que iba a correr estaban un poco enojados conmigo, me dijeron '¿qué estás haciendo?'", recordó Manzano. "Pero cuando se dieron cuenta lo que podía lograr con esto, cambiaron de opinión. Me apoyaron totalmente".
FUENTE: Agencia AP