MEXICO (AP). Hay deportistas a quienes les basta un momento de gloria para convertirse en leyendas.
México alcanzó la final del Mundial Sub17 contra Uruguay, apenas la tercera vez que una Selección azteca llega a una final de la FIFA, y eso se debe en gran medida al talento y la gallardía de Gómez, un mediocampista que juega con los Tuzos del Pachuca.
En el encuentro de semifinales contra Alemania, uno de los mejores de todos los tiempos en la categoría, Gómez anotó el gol de la victoria en el último minuto del tiempo regular, con un espectacular remate de chilena o tijera, sólo 14 minutos después de haber sufrido un peligroso choque de cabezas con un jugador alemán en la acción del empate de México gracias a un gol olímpico (anotación desde el tiro de esquina) de Jorge Espericueta.
El golpe en la cabeza le dejó como consecuencias a Gómez una cortada de hasta 10 centímetros de longitud en la región parietal izquierda y considerable pérdida de sangre, de acuerdo con el médico del equipo azteca.
México ya no tenía cambios disponibles y por eso Gómez, que también había anotado el primer gol del partido a los 3 minutos, reingresó al campo, todavía aturdido y con un prominente vendaje en la cabeza. Eso no le impidió realizar la mejor y más valiosa anotación de todo el Mundial Sub17; un gol que le dio, al menos de manera temporal, una sonrisa a la nación mexicana.
México jamás le había ganado a Alemania en un compromiso oficial y la historia en duelos mundialistas contra los germanos a nivel mayor era especialmente dolorosa. Una de esas derrotas fue en serie de penales cuando se disputaba un boleto a las semifinales del Mundial de México 86, en Monterrey, unos 350 kilómetros al oriente de la calurosa y hoy festiva Torreón. Esa derrota ocurrió mucho antes de que Gómez naciera.
"Uno puede soñar con goles importantes, pero esto supera cualquier cosa", dijo Gómez después del triunfo de 3-2, en declaraciones consignadas por FIFA.com. "En la última jugada le dije a Giovani (Casillas), 've tú a rematar que yo con la venda no puedo', pero él me respondió que me parara allí donde terminó cayéndome el balón. Cuando vi que me quedó atrás, no tenía otra que aventarme la chilena, y por suerte entró".
En un Mundial Sub17 en el que el delantero Carlos Fierro se había convertido en el rostro de la Selección Mexicana con sus goles y dinamismo, incluso generando interés de parte de clubes europeos, es Gómez el que ha venido a robarse la atención a la hora más decisiva con una actuación no menos que heroica.
"Lo de ayer fue algo especial", dijo en entrevista Jesús Ramírez, el ex seleccionador mexicano responsable del único título mundial de futbol para el país, en el Mundial Sub17 de Perú 2005. "A veces hay jugadores que se destacan por una u otra situación. Creo que lo de Julio fue muy evidente".
Ramírez conoce a Gómez desde que éste fue tomado en cuenta para la Selección Sub15 de México, entonces todavía responsabilidad del ahora analista de televisión.
"Julio viene consolidando todo lo que ha mostrado desde el principio del Mundial", comentó Ramírez, quien también le dio crédito del gol olímpico a Gómez por estorbarle a la defensa. "Lo de ayer fue un colofón importante porque es un chavo que trabaja muy bien, tanto en lo ofensivo como en lo defensivo. Ha hecho un gran Mundial y se merece lo que le está sucediendo".
Gómez nació el 13 de agosto de 1994 en el puerto de Tampico, en la costa nororiental de México. El 22 de enero cumplió uno de sus sueños al debutar en la Primera División mexicana con los Tuzos. Casualmente, ese debut ocurrió en un juego entre Santos Laguna y Pachuca sobre la misma cancha donde el jueves hizo historia, en la desértica ciudad de Torreón.
Aquella tarde de enero, el jugador de 1.70 metros de estatura (según el registro de FIFA aunque paree más bajo) entró al terreno a los 64 minutos portando la playera número 64. Terminó el torneo de Liga con cinco partidos jugados y 196 minutos de valiosa experiencia.
"Me siento bien contento de haber debutado en la Primera División, es un gran paso pero hay que seguir trabajando", indicó en aquella oportunidad a la prensa hidalguense. Después tuvo que dejar al Pachuca para incorporarse a la concentración del equipo nacional, donde se convirtió uno de sus líderes.
Cuando el Mundial estaba por comenzar, alguien le preguntó a Gómez sobre la responsabilidad que tenía por ser el único integrante con experiencia de Primera División. "Varios compañeros se me acercan y me preguntan cómo me siento por haber debutado y les digo que es igual el futbol, nada más hay un balón, es lo mismo que jugar en la Sub17, en la Sub20 o en Primera División", respondió en conferencia de prensa en Morelia.
Ya en el torneo mundialista, Gómez ha sido uno de los más regulares, iniciando y completando todos los juegos, manejando los hilos del juego en la media cancha al lado de Kevin Escamilla y Jorge Espericueta, y aprovechando, con inteligencia, sus opciones de gol (3 en la competencia).
México, que disputó su primera final de un Mundial de FIFA en el Sub20 de Túnez 1977 (perdió en penales contra la Unión Soviética), tendrá un respaldo gigantesco el domingo por la noche en el Estadio Azteca, donde se presume habrá más de 100,000 espectadores impulsando a su equipo y vitoreando a este joven histórico llamado Julio Gómez.
FUENTE: Agencia AP