Nadie dijo que domar a un grupo de leonas acostumbradas a dominar fuera una tarea fácil y Estados Unidos tuvo que demostrar calidad y mucho físico para doblegar a la selección argentina de hockey césped, que perdió su segunda final panamericana a mitad de camino entre un futuro prometedor y la garra de un pasado irrepetible.
En una tarde festiva como son los atardeceres de verano, en el campo de hockey de la Universidad de Toronto dos viejas enemigas tenían una cita para arreglar cuentas del pasado. En concreto, la que quedó abierta hace cuatro años en Gudalajara, cuando las estadounidenses se atrevieron a arrebatarle el oro continental por primera vez a sus dueñas y señoras.
No importaba que, aunque perdieran, las jugadoras albicelestes ya tenían un boleto para Rio via World League.
Desde que en Indianápolis-1987 se incluyó el hockey sobre césped femenino en los Juegos Panamericanos, Argentina había presidido todos los podios, hasta que Estados Unidos domó a Las Leonas hace cuatro años en México y abrió una herida que aún sigue sangrando.
Pero el primer golpe siempre es el que más duele.
"Hace cuatro años la derrota fue durísima, en ese momento no estábamos clasificadas a Londres-2012 y fue como un baldazo de agua fría. La de hoy, si bien te duele, se vive de otra forma porque el equipo llegó con otro carácter, hay chicas muy jóvenes y no teníamos la presión de clasificarnos. El grupo está creciendo y esta medalla para nosotras vale oro, aunque estamos mal acostumbradas", valoró la veterana Macarena Rodríguez.
- El peso de la leyenda -
Entre aquella noche de octubre en Guadalajara y la del viernes en Toronto han cambiado muchas cosas en esta selección que se acostumbró a vivir en el techo de América. Las Leonas perdieron el pasado 7 de diciembre a la reina de la manada, Luciana Aymar, que dejó la competición a los 37 años tras haber sido elegida mejor jugadora del mundo en ocho ocasiones y convertida en la mayor medallista de la historia del hockey sobre césped.
La 'Maradona del stick' lideró a una generación dorada que acabó llamando la atención de un país que transpira fútbol y que se acostumbró a sólo recibir noticias épicas desde el césped sintético.
Con la garra como carta de presentación, las mujeres del hockey femenino ayudaron a forjar un palmarés donde destacan dos mundiales, cuatro medallas olímpicas, seis oros panamericanos y seis Champions Trophy.
Mucho brillo que puede deslumbrar a las jóvenes jugadoras que están cambiando la cara de esta selección que fue envejeciendo entre trofeo y trofeo.
"No es fácil ni para mí, que llevo muchos años en esto. Es una mochila que llevamos años cargada y que siempre te exige más", confesó Macarena, quien heredó la cinta de capitana que dejó Aymar.
- Las mamás del grupo -
En un equipo donde la media de edad está en 25 años, las veteranas Noel Barrionuevo (31 años), la propia Rodríguez (37) o Belén Succi (29) -todas presentes en la amarga noche de hace cuatro años en Guadalajara- son el puente entre las primeras Leonas, las que se ganaron en el nombre y ya tienen un lugar en la historia del deporte argentino, y las nuevas, las que tienen la dura tarea de ocupar lugares que siempre vendrán de un pasado mejor.
"Las más grandes nos ponemos a veces en plan gorra diciéndoles 'chicas, cuídense en la comida, a dormir'... La Villa seduce mucho, hay muchas cosas que te distraen y las más chicas no están acostumbradas. Pero respondieron muy bien, dejaron todo sabiendo que veníamos a competir", valoró la capitana con la plata colgando del cuello.
Después de la entrega de medallas, con las lágrimas ya secas y las celebraciones de las estadounidenses de fondo, las 16 jugadoras argentinas juntaron sus cabezas en un círculo y no se soltaron durante más de diez minutos.
"Nos dijimos que debemos valorar la medalla, que hay que ser conscientes de que hace cuatro años con un equipo con superestrellas como 'Lucha' [Aymar] y Sole [García], las mejores del mundo, también se llevaron una medalla de plata. A nosotras que venimos desde hace seis meses con un equipo totalmente nuevo se nos escapó ahí y hay que ser conscientes de que tenemos que trabajar mucho", opinó Martina Cavallero.
Otra generación, otra piel, pero las Leonas ya piensan en su próximo zarpazo.
FUENTE: AFP